El buque "Esmeralda", símbolo de la impunidad criminal en ChileThe "Esmeralda" ship, a symbol of criminal impunity in Chile
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Marinos armados impiden manifestacion pacifica contra buque "Esmeralda"
FUENTE: Patricia Woodward y Fred Bennetts FECHA: 7 de Marzo 2005
Hoy hemos realizado una protesta contra la impunidad de la Armada, saliendo en lancha hacía la Esmeralda, anclada en la bahía de Valparaíso, durante la ceremonia en que el Ministro de Defensa, junto con el Intendente de la V Región y el Alcalde de la ciudad, despidieron al buque escuela ante su próximo crucero de formación. Fue en la Esmeralda que en septiembre de 1973 los torturadores de la Armada asesinaron al sacerdote Miguel Woodward, hermana de Patricia y cuñado de Fred, que firman este comunicado. Nuestra lancha fue interceptada en aguas de la bahía por un barco de la Armada que, en presencia de otra embarcación repleta de marinos armados, nos conminó a regresar al muelle. Por fin, fue ante el portón del molo de abrigo, por donde salen las autoridades, que conseguimos desplegar el lienzo que llevamos. Su mensaje era: “Almirante Vergara – ¿Donde enterraron a Miguel?” Esta semana, además, presentaremos ante las autoridades judiciales nuestra petición de que se impida la salida de la Esmeralda en su crucero de formación, prevista para el 13 de marzo. Se basara en que las peticiones de diligencias presentadas ante la Corte de Apelaciones de Valparaíso el 18 de febrero incluían una “reconstitución de escenario” en la Esmeralda ante un testigo a la muerte de Miguel. El buque tiene previsto el regreso de su crucero el 28 de agosto, fecha en que habrá caducado el plazo de 6 meses impuesto por el Tribunal Supremo para la investigación de todos los casos de derechos humanos. Queremos que se consideren estos gestos nuestros como respuestas a la deshonrosa carta, de la cual recibimos copia ayer, dirigida por el Comandante en Jefe de la Armada Almirante Miguel Angel Vergara al Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, D. Jaime Naranjo, contestando a la petición que le hacíamos de información sobre la muerte de Miguel. La carta del Almirante Vergara es una afrenta a Miguel, a los valores que él representaba y a las instituciones chilenas. Habíamos dirigido nuestras preguntas al Almirante, por medio de una Comisión del Senado de la República, en un momento en que la causa legal por la muerte de Miguel había sido sobreseida definitivamente sin inculpaciones. Esas preguntas eran muy concretas, teniendo que ver con: (a) la identidad de dos funcionarios navales que el 25 de septiembre de 1973 subieron un cuerpo en un vehículo de la Armada al Cementerio Playa Ancha, alegando que era de Miguel, y asistiendo a su entierro en una tumba individual (b) la identidad del oficial de apellido Valverde responsable de la patrulla naval que detuvo a Miguel en el Cerro Los Placeres (c) el contenido de las bitácoras de la Esmeralda y del acorazado Latorre, amarrado a su lado, en el periodo 22 al 24 de septiembre de 1973 En contestación a esas preguntas concretas que le hicimos por medio del Senador Naranjo, el Almirante contestó que “no tenemos competencia legal para iniciar por cuenta propia una investigación interna por hechos que ocurrieron hace más de 30 años, de los que no disponemos de mayor información” Extraño argumento proveniente de una institución, disciplinada, jerárquica y bien dotada de medios, que se ha negado a realizar una tal investigación desde hace 30 años, cuando las primeras peticiones en ese sentido se hicieron escuchar. En su carta, el Almirante Vergara luego se refugia en responsabilizar a los oficiales en retiro de las violaciones de derechos humanos. Efectivamente, en cuanto a la recogida de antecedentes, nuestras preguntas iban dirigidas a esas personas pero, en cuanto al encubrimiento continuado de la verdad nos dirigíamos directamente a él, actual Comandante en Jefe de la Armada, y a sus antecesores el Almirante (ahora Senador de la República ) Jorge Arancibia y el Almirante (ahora Senador de la República) Jorge Martínez Busch. Mención especial merece el Senador Arancibia que en una entrevista con nosotros el 5 de diciembre de 2003 hizo referencia a su concepto de la Mesa de Dialogo, que él había promovido, como una “caja negra” en que los marinos podrían depositar sus confidencias, sabiendo que su identidad no sería revelada y que no serían inculpados. Nos expresó su decepción por el hecho de que el Tribunal Supremo insistió en que los responsables de tales delitos serían investigados. Que el Almirante Vergara comparte esta tesis de su predecesor queda claro cuando en su carta al Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado dice que “no se han podido crear las condiciones para que las personas que tengan alguna información sobre violaciones de DD.HH se presenten voluntariamente a declarar”. O sea, el concepto de honor en la Armada pasa por la impunidad. Decidimos realizar nuestra protesta hoy porque nos parece el colmo de la hipocresía que altas autoridades del Estado civil, de carácter nacional, regional, y municipal, se hayan prestado a una ceremonia oficial de despedida de la Esmeralda. No nos oponemos a que algún día la Esmeralda reanude sus cruceros pero siempre que sea en el carácter de un buque que representa explícitamente los valores de derechos humanos y tras un reconocimiento de las responsabilidades institucionales de la Armada en los horrendos crímenes que se cometieron a partir del 11 de septiembre de 1973. Patricia Woodward y Fred Bennetts
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