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Presidente Lagos reconoce derecho a repudiar presencia de la Esmeralda en
puertos del mundo
por Germán Westphal (EE.UU.)
FUENTE: PiensaChile.com
FECHA: 23 de junio del 2003
Según El Mercurio de Santiago de fecha 22 de junio del 2003, en una extensa
crónica sobre algunas recientes propuestas políticas relativas a DD.HH. que por
cierto no son compartidas por las organizaciones de base correspondientes, el
Presidente de Chile, Ricardo Lagos Escobar, ha reconocido públicamente el
derecho de los manifestantes a repudiar la presencia de la Esmeralda en los
diversos puertos del mundo. El siguiente es el párrafo de dicha crónica en
relación a las ideas expresadas por Lagos:
"[...] en la programación de la hoja de ruta [del buque] 'no se tomó en
consideración que 30 años es una fecha emblemática sobre lo que ocurrió en
Chile', y que en ese sentido los manifestantes también están en su derecho de
repudiar la presencia de un buque en que hubo -según ellos- excesos."
Por supuesto, las ideas siempre ambiguas de Lagos atribuyen los reclamos del
caso a un simple parecer de los manifestantes con la expresión "según ellos",
omitiendo decir que tales reclamos están fundamentados en el Informe de la
Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, documento oficial del Gobierno de
Chile que al parecer el Presidente de Chile ha olvidado. En la misma línea de
pensamiento, el Presidente también prefiere hablar eufemísticamente de "excesos"
en vez de ser veraz y directo, usando los términos que realmente son relevantes:
"secuestro", "tortura", "maltrato físico y sicológico" y "muerte o asesinato a
consecuencia de torturas".
Según otro párrafo de la misma crónica de El Mercurio, "Lagos defendió por
último el viaje de instrucción que está realizando la Esmeralda por Europa, y
afirmó que los jóvenes oficiales de la Marina que viajan en ella nada tienen que
ver con las violaciones a los derechos humanos que se pudieran haber cometido en
ese buque."
Esta afirmación de Lagos por cierto no viene al caso pues nadie protesta contra
los "jóvenes oficiales de la marina que viajan en [el buque]," sino que todas
las protestas van dirigidas contra el uso criminal que se hizo del mismo en
1973, la impunidad en que permanecen los crímenes correspondientes, la negativa
de la Armada de Chile a reconocerlos y -con ello- la formación negativa que le
está dando a dichos jóvenes oficiales en la mentira, el encubrimiento criminal y
el engaño, convirtiéndolos en cómplices tácitos de su política institucional de
desinformación.
El último párrafo citado también reitera la ambigüedad de las ideas que Lagos
trata de transmitir a la opinión pública en la medida que habla de "las
violaciones de los derechos humanos que se pudieran haber cometido en ese
buque", lo que con la forma verbal utilizada, introduce un elemento de duda a
pesar del categórico Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación,
del cual reproducimos el siguiente párrafo para refrescarle la frágil memoria
que el Presidente parece tener respecto a estos hechos:
"En el caso del Buque Escuela "Esmeralda", las investigaciones practicadas por
esta Comisión permitieron comprobar que una unidad especializada de la Armada se
instaló en su interior con el objeto de interrogar a los detenidos que se
encontraban en la misma nave y a los que eran traídos desde otros recintos de
reclusión de la Armada. Esos interrogatorios, por regla general, incluían
torturas y malos tratos." (Informe de la Comisión Nacional de Verdad y
Reconciliación, Tercera Parte, f1, V Región de Valparaíso.)
Ciertamente sería sano que el Presidente fuera consistente con este Informe, si
en verdad desea Verdad y Reconciliación como proclama "a los cuatro vientos"
-para usar una expresión marinera, las cuales le gusta tanto usar cuando cada
año despide a la Esmeralda en el puerto de Valparaíso.
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