El buque "Esmeralda", símbolo de la impunidad criminal en Chile

 The "Esmeralda" ship, a symbol of criminal impunity in Chile

2000 - New York - USA

El buque escuela chileno en Nueva York

La Esmeralda: un siniestro pasado de tortura y muerte

Ricardo Vasconcellos-La Prensa de New York

La dama blanca navega airosa por los mares del mundo pero desde hace 17 años que lleva como un fardo su oscura historia de tortura y muerte.

Como aquella canción que habla de "un buque fantasma que no puede anclar en puertos", donde quiera que le toque recalar, "La dama blanca" concita muestras de repudio de todos quienes creen que la impunidad no debe ser el escudo protector de crímenes que aún hoy, a casi tres décadas, siguen horrorizando al mundo. Se llama oficialmente "La Esmeralda", pero en la historia de la Armada chilena, de la que fue un símbolo por la perfección de sus formas y su alba vestidura, la llamaron "La dama blanca".

Quienes así la bautizaron no sabían que un oscuro designio la transformaría en sinónimo de martirio, desde un día en que, faltando al juramento de respetar la Constitución de Chile, un grupo de militares decidió cambiar su uniforme blanco por un delantal de carniceros.

Hoy, si se acepta su presencia siniestra en algún puerto, las gentes acuden a visitarla. Husmean en su cubierta, hurgan en los mástiles, rasgan las paredes buscando el eco de algún grito de angustia, la huella de algún esputo sanguinolento, restos de huesos triturados y vestigios de picanas eléctricas que sirvieron para arrancar alguna que otra forzada delación.

La historia de la "dama"

El 11 de septiembre de 1973, junto a los barcos de guerra de Estados Unidos que "por coincidencia" estaban en Chile realizando las maniobras UNITAS, "La Esmeralda" ancló en Valparaíso. Ese mismo día el ejército de Chile dio un golpe de estado contra el gobierno democráticamente electo de Salvador Allende.

Un mes antes jóvenes oficiales de marina denunciaron la felonía que se fraguaba en los cuarteles, con asesoramiento del FBI y la CIA. La respuesta fue su apresamiento en el velero "La Esmeralda" y el inicio de una historia de sádicas torturas.

El golpe que instaló el "Pinochetismo" en Chile se inició justo en Valparaíso. Una red de inteligencia tejida con un año de anticipación, permitió al ejército irrumpir en sindicatos, universidades y residencias para apresar a dirigentes acusados de "allendistas".

El temprano copamiento de la ciudad transformó a ésta en un campo de concentración, con la Armada chilena obrando con crueldad inusitada. De inmediato se estableció que un grupo de detenidos sean llevados a "La Esmeralda". Este y otros buques como el Maipu y el Lebo, fueron convertidos en campos de concentración donde se torturó a un grupo de aterrorizados habitantes de Valparaíso.

Los testimonios

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA investigó los crímenes de lesa humanidad cometidos en Chile durante la "era Pinochet". El ex-alcalde de Valparaíso, Sergio Vuskovic Rojo, declaró ante la Comisión: "Siete de los que estamos aquí somos de Valparaíso y fuimos torturados durante nueve días. A mí me dejaron en calzoncillos y me amarraron a un poste con las manos en la espalda. Me aplicaron corriente en la piel, en los testículos, el pecho y la espalda. Además, los oficiales que me interrogaron me golpearon cincuenta veces con los puños. No pude dormir por seis días porque me despertaban cada seis minutos, noche y día. También podíamos escuchar como otros presos eran torturados junto a donde estábamos".

Luís Vega relató haber sido colocado cada cinco minutos bajo un chorro de agua salada con gran presión. Agregó: Eso producía un dolor incontenible en los ojos, la cabeza, oídos y pulmones. Era imposible dormir porque constantemente escuchábamos gritos provenientes de otros cuartos.

La dama en Nueva York

Entre el 3 y el 9 de julio ha estado "La dama blanca" en el puerto de Nueva York.

Respetables organizaciones internacionales de derechos humanos prepararonn protestas contra la llegada de esta cámara flotante de torturas con tan siniestra historia.

No será la primera vez que será repudiada la presencia del buque chileno. En 1974 entidades de trabajadores se opusieron a que atracara en los muelles de San Francisco. Dos años después enfrentó duras manifestaciones cuando quiso participar en el bicentenario de la independencia de Estados Unidos. En 1986 el Senado norteamericano se opuso a que La Esmeralda fuera invitada al centenario de la Estatua de la Libertad. Edward Kennedy dijo aquella vez que sería una afrenta para los Estados Unidos que el velero pasara frente a la famosa Estatua.

Diecisiete años después del golpe de Estado, del bombardeo de La Moneda y la instauración de una de las más sangrientas dictaduras que se recuerde en América Latina, "La dama blanca" no ha podido librarse del pesado lastre de un pasado ignominioso y sigue cosechando el repudio universal.

Su nombre está ligado a uno de los capítulos más vergonzosos del siglo XX, como los de la Escuela de Mecánica de la Armada y Automotores Orletti, en Argentina, y el Estadio Nacional de Santiago, la Base de Talcahuano o Villa Grimaldi en el ensangrentado Chile de los años 70 y 80.

Miguel Woodward, el mártir de "La dama blanca"

El informe Rettlig de la Comisión de Verdad y Reconciliación, emitido en 1991, ocupa 581 páginas sólo para mencionar a las víctimas de la dictadura. La página 283 empieza con un nombre que se ha convertido en un símbolo del martirio: Michael Roy Woodward Iribarri. Bajo su nombre dice: Muerto. Valparaíso, septiembre de 1993. El mismo informe relata que Miguel era sacerdote y había trabajado junto a los sectores obreros, atraído por la Teología de la Liberación. Ese fue su "crimen".

María Paz Foden, periodista, relata que, en Valparaíso, " subiendo por escalas que no llevan a ningún lado, por ascensores destartalados que llevan a la casa de los pobladores, allí, en una casa elevada por los cerros" le entregaron una hoja. "Para que lo recuerdes" le dijeron.

Era un artículo de La Nación, del 3 de octubre de 1998, lo firmaba el padre José Aldunate, y decía: Por su martirio Miguel se identificó con el Cristo de la cruz y con el mismo Cristo que vive y muere en los pobres. Por eso mismo, con su martirio, nos abre una ruta luminosa de redención.

Un día 15 de septiembre una patrulla de marinos irrumpió en su casa del cerro los Placeres. Lo sacaron ensangrentado y no se le vio nunca más. Así se podría resumir la vida de este sacerdote, bueno y grande, que se unió a su pueblo para ser uno más entre ellos. Un trabajador y sacerdote para atender a la comunidad en nombre de Cristo. Fue llevado al buque escuela Esmeralda, donde fue torturado en forma que no resistió.

¿ Su delito ? Comprometerse con el cambio social, compartir la vida del pueblo durante la Unidad Popular. Amar a los pobres, vivir entre ellos. ayudar a los necesitados.

El día 15 estaba vivo, el día 22 amaneció agónico. Lo habían interrogado y torturado para que hablara. No habló, pero tampoco resistió la tortura. Mandaron a pedir un médico al acorazado "Latorre". El médico que atendió a Miguel no le dio más que una hora de vida y lo mandó al Hospital Naval. Esa misma mañana avisaron al capellán que había llegado el cadáver de un sacerdote a la morgue. Enseguida reconoció a Miguel Woodward. Le dio la unción porque aparentemente había muerto hacía muy poco. La Marina no quiso entregar el cadáver aunque se lo pidió un poblador y también la iglesia. Dijeron que se encargarían de darle sepultura, pero se comprobó posteriormente que lo habían arrojado a la fosa común.

Es una fosa común es imposible individualizar y rescatar un cadáver. Allí reposará, pues, definitivamente, el cuerpo de Miguel, abrazado a los cuerpos de tantos anónimos seres humanos, sin duda los más pobres y abandonados. Por lo demás, es lo que Miguel siempre hubiera deseado, en consonancia con lo que siempre buscó. Dice María Paz Foden que desde aquel día jamás olvidó a Miguel. En verdad que yo tampoco podré olvidarlo.

Sólo la verdad y la justicia alumbrarán un nuevo Chile

No tienen sus miradas aquel sentimiento de odio que debían mostrar después del holocausto chileno. No se les nota en sus espíritus sentimientos de venganza para cobrarse el horror de que fueron víctimas.Los años han ido limpiando las pasiones. Víctor Toro, uno de los que organiza las protestas contra "La Esmeralda", fundó La Peña del Bronx. Tras sus recios mostachos cuenta su historia.

Víctor era dirigente sindical y de organizaciones populares. Su nombre apareció entre los más buscados apenas asaltado el Poder por los militares. Tuvo que pasar a la clandestinidad hasta abril de 1974 en que fue arrestado por el Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea y llevado a los sótanos de la Academia de Guerra. Fue sometido a todas las torturas imaginables y fue dado por muerto hasta que una misión de la Cruz Roja Internacional lo localizó.

La presión internacional consiguió su exilio y le salvó la vida, después de pasar por los campos de concentración a Alamos 3, Alamos 4 y la siniestra Villa Grimaldi en la que pocos vivieron para contar las torturas. Ernesto Castillo fue también dirigente sindical en Valparaíso y fue perseguido hasta finales de febrero de 1974 en que cayó en manos de la "Gestapo" chilena: la DINA.

Castillo estuvo en la Academia Naval de Valparaíso y el fuerte Silva Palma y pasó, como Víctor Toro, por los colgamientos, encierros en jaulas, privación de alimentos y agua, descargas eléctricas y golpes mortales.

En prisión pudo conversar con oficiales navales que se rebelaron en agosto del 73 contra el golpe que se gestaba y compañeros sindicalistas. Un dirigente que está hoy en Europa le contó que en La Esmeralda varios marinos lo ataron de pies y manos, y con otra cuerda por la cintura. Así lo lanzaron al agua y empezaron a pasarlo de babor a estribor, por debajo del buque, en una muestra de crueldad inaudita.

Toro y Castillo creen que, pese a todo, puede construirse un nuevo Chile, pero sobre la base de la verdad y la justicia. "Para ello es necesario que los que violaron los derechos humanos de modo tan brutal, reconozcan su responsabilidad en el golpe de Estado, en el asesinato de un Presidente y el establecimiento de un estado de terror que duró 17 años. Una vez resueltos los crímenes y llevados los culpables a la justicia, habrá reconciliación. No es con la impunidad, como lo propuso el presidente Lagos, y lo ha aprobado el Congreso, que puede nacer el nuevo Chile", dice Toro.

Sacado de : http://www.nodo50.org/hijos-madrid/articulos/esmeralda.htm

Pagina puesta al dia / Updated 31 December 2005     -       Webmaster