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Ex cadete de la Escuela Naval reconoce crímenes cometidos a bordo de la
Esmeralda
FUENTE: ElMostrador.cl [El título es de www.chile-esmeralda.com]
FECHA: 10 de julio del 200
Con el paso del buque-escuela chileno Esmeralda la semana pasada por los puertos
de Baltimore y Nueva York, Estados Unidos, diversas organizaciones de chilenos y
norteamericanos organizaron protestas para recordar el negro historial de "La
Dama Blanca" como barco de torturas. En esos días, el ex cadete naval chileno,
William A. Yankes*, escribió para The Baltimore Sun [...]:
¿La Esmeralda un barco de tortura? ¡Nunca! Siempre he respetado a la Esmeralda
por sus objetivos. Es una embajada flotante gloriosamente vestida de blanco,
conocida en Chile como "La Dama Blanca". Los mejores recuerdos de mi juventud
datan de cuando yo me encontraba a bordo de ella. Cuando era un cadete en la
Academia Naval de Chile, yo y todos mis conocidos consideraban a la Esmeralda
como un símbolo de todo lo que era brillante y bueno de mi país. Yo esperaba
ansioso embarcarme en la Esmeralda con mi promoción como guardia marina en 1973.
Sin embargo, antes de que eso pudiera suceder, mi familia huyó a Estados Unidos
para evitar el régimen marxista del Presidente Salvador Allende [aunque de
marxista nunca tuvo nada]. A la edad de 17 años, fui obligado a partir con
ellos. La primera vez que escuché hablar de torturas a bordo de La Esmeralda fue
de boca de manifestantes mientras yo visitaba el barco en San Diego, California
en 1997. Yo descarté las denuncias como absurdas. Estaba seguro de que era sólo
otro ataque de extremistas determinados a enlodar su impecable reputación.
Cuando le pregunté al respecto a un oficial naval chileno, un ex compañero mío
de la Academia Naval, si se había torturado a civiles a bordo de la Esmeralda,
me miró derechamente y dijo: "Estábamos en guerra". Mi corazón se hundió, pero
incluso entonces no pude convencerme. Pero cuando viajé a Chile en marzo, me
entrevisté con varios escritores chilenos, algunos de los cuales me dijeron que
habían sido torturados. Dijeron que era ampliamente conocido que se había
torturado a prisioneros en varios barcos, incluyendo la Esmeralda, durante la
dictadura del general Augusto Pinochet. Finalmente, debí asumir que era verdad.
Después de conversar con algunas personas que habían sido torturadas, entiendo
por qué los manifestantes han expresado indignación con la presencia de la
Esmeralda en varios puertos extranjeros y por qué se le rechazó en San Francisco
en 1974. Me pregunto si los actuales cadetes de la academia naval que se
embarcan en la Esmeralda -actualmente de paso en Nueva York después de haber
pasado por Baltimore como parte de la Operación Velero 2000- han sido informados
plenamente sobre este capítulo en la historia de Chile. Ellos no deben ser
responsabilizados o culpados por lo que sucedió anteriormente. Pido perdón
Siento un hondo pesar por aquellos oficiales y tripulantes chilenos que
sufrieron un conflicto moral insoportable mientras cumplían órdenes para
torturar a prisioneros. ¿Hubiera cumplido yo esas mismas órdenes el año que se
suponía iba a ser destacado en el barco? Espero que no. He observado la deshonra
pública del General Pinochet, esperando algún arrepentimiento o disculpa de
parte de las autoridades chilenas. Lamentablemente, no ha habido ninguna. Como
cadete naval chileno, se me exigió tener el carácter moral y la valentía para
asumir responsabilidades, particularmente durante una crisis. El oficial a cargo
de mi división me dijo algo que nunca he olvidado: "No es el hombre de menor
rango quien debe saludar primero, sino el que es un caballero". Es hora de
"saludar primero", ser caballeros y admitir nuestro error colectivo. Es hora de
que pidamos perdón públicamente antes de embarcarnos nuevamente y esperar las
recepciones elegantes y amistosas que siempre hemos recibido en todo el mundo.
Hasta que las autoridades chilenas no admitan públicamente haber cometido
atroces torturas y violencia en contra de civiles, yo, como ex cadete naval
chileno, saludo primero. Pido perdón. Al sacerdote británico-chileno, Michael
Woodward, quien fue presumiblemente torturado en La Esmeralda, y a todos
aquellos que fueron torturados, pido el perdón de sus familias y del mundo.
Espero que los líderes de Chile pidan perdón, y, al hacerlo, tomen su verdadero
puesto como protagonistas morales en Sudamérica, conduciendo a los países de la
región a democracias sólidas y duraderas, no sólo a través de la retórica sino
también con el ejemplo. Una disculpa, y una determinación de fijar un curso para
gobernar con respeto a las personas dejaría atrás la actitud bélica expresada en
el lema del país, "Por la razón o la fuerza", que se convirtió en nuestro legado
durante la conquista española. Nos llevaría a una era en que todas las personas,
sus vidas y creencias, sean respetadas. Sólo entonces, la Esmeralda podrá
nuevamente tomar su lugar como la encarnación de los valores chilenos más
preciados y entrar con orgullo a cualquier puerto del mundo.
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* El autor fue cadete de la Academia Naval de Chile en 1969. Actualmente reside
en California, Estados Unidos.
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