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Querella contra Pinochet por muerte de sacerdote
Por Caterine Galaz
FUENTE: Primera Línea www.primeralinea.cl
FECHA: 5 de enero del 2001
El 16 de enero se presentará en Valparaíso el libro 'Sangre sobre la Esmeralda'
que narra la vida del sacerdote Miguel Woodward, quien murió víctima de torturas
en la 'Dama Blanca'. Su hermana, Patricia dijo a Primera Línea que en marzo
presentarán una querella contra el desaforado senador vitalicio y quienes
resulten responsables por la muerte del presbítero.
El 19 de septiembre de 1973 murió en la cubierta de La Esmeralda, el sacerdote
Miguel Woodward, víctima de brutales torturas. Para presentar una querella
contra Augusto Pinochet y quienes resulten responsables de su muerte y
desaparición, está en Chile su hermana, Patricia Woodward. Además, participará
en la presentación del libro "Sangre sobre la Esmeralda" del padre benedictino
inglés Edward Crouzet.
Según informó Patricia Woodward a Primera Línea, los primeros días de marzo
presentarán la querella contra el desaforado senador. En tanto, el día 16 de
enero en Valparaíso se lanzará el libro que narra la historia del sacerdote
asesinado, desde su nacimiento, pasando por su apostolado con los sectores más
pobres de la Quinta Región, hasta su brutal muerte.
La presentación, en un principio, se trató de realizar en la sede de la
Universidad Católica, ya que Woodward realizó diversas clases en dicha casa de
Estudios. Sin embargo, la Rectoría -que depende del obispado de Valparaíso- negó
el recinto porque se consideró que el libro testimonial podría considerarse una
afrenta a la Armada.
"Por mucho tiempo no se supo la verdad sobre lo que había sucedido con mi
hermano. Ni la Iglesia oficial ni la Armada hicieron mucho para que se aclararan
los hechos", dijo su familiar y agregó que "me doy cuenta que la vida de Miguel
fue más importante que su muerte, porque trabajó fuertemente con los
pobladores".
La mañana del 19 de septiembre uno de los capitanes de la fragata, Carlos Fanta
tomaba desayuno cuando fue informado del grave estado de un prisionero. Era
Miguel Woodward. Ante ello, el capitán envió a su médico personal. A la hora
siguiente, el doctor le dijo que se trataba de un sacerdote que estaba
agonizando y le proyectó no más de una hora de vida. El doctor le narró al
capitán que el sacerdote tenía una hemorragia interna y sufría de diversas
heridas ante los apremios recibidos.
El capitán ordenó su traslado al Hospital Naval de Valparaíso. Sin embargo, el
sacerdote llegó muerto, según constató el capellán del centro hospitalario,
Eduardo Stangher quien pretendía darle su último sacramento. Miguel Woodward fue
detenido porque trabajaba en los cerros de Valparaíso con los pobladores. En
1973, todos los sacerdotes que vivían en poblaciones pasaron a ser sospechosos
porque eran considerados 'subversivos'.
Según la hermana, la Armada posee la información sobre lo que pasó con el
sacerdote pero se ha negado a cooperar. Patricia Woodward envió en los dos
últimos años, dos cartas al comandante en jefe de la Armada, almirante Jorge
Arancibia sin obtener ninguna respuesta. Ya varios años antes había enviado
sendas cartas a la institución exigiendo una respuesta sobre el paradero de su
hermano que, según constata el libro por medio de testimonios, podría estar
enterrado en una fosa común del cementerio de Playa Ancha.
Aunque Woodward se crió en Valparaíso realizó sus estudios en Inglaterra. Cuando
decidió ser sacerdote, quiso venirse a trabajar en los cerros de su ciudad
natal.
"Advertimos que fue una consigna de la represión a raíz del golpe, sospechar
sistemáticamente de todo sacerdote que viviera, no en un recinto parroquial sino
inserto en medio del pueblo. Miguel fue detenido, interrogado y martirizado por
haber optado por vivir con los pobladores", señaló el sacerdote jesuita José
Aldunate, quien escribió el prefacio del libro y fue profesor de Miguel Woodward
en la Universidad Católica.
Mientras se preparaba para ser sacerdote, años antes del golpe, Woodward estuvo
ligado a grandes personeros de la Iglesia Católica como el ex obispo auxiliar de
Santiago, Enrique Alvear, el ex obispo de Valparaíso, Emilio Tagle -a quien se
le critica por no haber exigido más respuestas de la Armada-, monseñor Carlos
González y monseñor Carlos Camus.
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