El buque "Esmeralda", símbolo de la impunidad criminal en Chile

 The "Esmeralda" ship, a symbol of criminal impunity in Chile

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La Esmeralda - Crimen e Impunidad

por Fred Bennetts, 5 de junio del 2003
 

Los crímenes

La Comisión de Verdad y Reconciliación (Comisión Rettig), constituido por el primer Gobierno de Chile tras la restauración de la democracia, publicó un informe en 1991 que fue formalmente aceptado por el entonces Presidente de la Republica Patricio Aylwin. Sus conclusiones en lo referente a la Esmeralda fueron las siguientes:

"En el caso del Buque Escuela Esmeralda las investigaciones practicadas por esta Comisión permitieron comprobar que una unidad especializada de la Armada se instaló en su interior con el objeto de interrogar los detenidos que se encontraban en la misma nave y a los que eran traídos de otros recintos de reclusión de la Armada. Esos interrogatorios, por regla general, incluían torturas y malos tratos."
 

Las víctimas

Miguel Woodward, sacerdote católico, profesor del CESCLA, de la Universidad de Valparaíso:

El Informe Rettig incluye lo siguiente sobre la muerte del Padre Miguel Woodward: "Ha quedado acreditado que fue detenido por una patrulla naval en el Cerro los Placeres el 16 de septiembre de 1973 y que en su lugar de detención fue torturado. Un médico de la Armada intentó darle atención de urgencia en el molo de abrigo, recinto custodiado por la Armada en que se hallaban atracados el Buque Escuela Esmeralda y el carguero Lebu. Desde allí fue llevado al Hospital Naval donde falleció a causa de un "paro cardiorespiratório", producto del lamentable estado físico en que se encontraba"

En su biografia del Padre Miguel Woodward ("Sangre sobre la Esmeralda", editado por CESOC, 2000), el Padre Edward Crouzet escribe sobre el testimonio de su muerte aportado por el Capitán Carlos Fanta, Comandante del crucero Latorre: "...estaba en el cuarto de oficiales alrededor de las siete de la mañana cuando recibió un aviso urgente desde la Esmeralda para que acudiese un médico a atender a un preso gravemente enfermo. Como el Almirante Merino - Comandante en Jefe de la Armada - estaba en Santiago en una reunión de la Junta, Fanta era el oficial de mayor rango en el puerto aquel día... no solamente envió uno de sus dos médicos a la Esmeralda, sino que le ordenó que le informase al regresar. El médico... le dijo al Capitán que el preso, un cura del Cerro Placeres, padecía graves heridas internas, ruptura de órganos internos y hemorragias. No sobreviviría más que una hora a lo sumo.. El Dr. Gleiser había ordenado que lo llevasen al Hospital Naval. Le dijo a Fanta que las lesiones habían sido causadas por severos golpes en el cuerpo."

Posteriormente el Dr. Gleiser (ahora Almirante Gleiser) negó esta declaración suya. El Capitán Fanta fue obligado a dimitir de la Armada en Octubre 1973 y fue perseguido por la junta militar.


Maria Eliana Comené, estudiante de la Universidad Católica de Valparaíso, detenida el 14 de septiembre de 1973. Testimonio publicado por Punto Final, noviembre de 1999:

"Me mantuvieron todo el día en la tenencia de Viña, de ahí nos llevaron a la tenencia de Valparaíso.. En la noche, alrededor de la diez de la noche, nos trasladaron en un bus con las luces apagadas y sin permitir mirar hacia fuera, al buque escuela Esmeralda. Alli la recepción de rigor fue realizada por más de una docena de jóvenes con caras pintadas de negro y vistiendo buzos de mezclilla. Nos obligaron a desnudarnos y a registrarnos violentamente, humillándonos con sus insultos y sus abusos sexuales."

"En la Esmeralda había violencia las 24 horas del día. Sacaban a los compañeros, los golpeaban, los torturaban, volvian morados y vomitando sangre" Más tarde Maria Eliana fue trasladada al Lebu y luego a la Academia de Guerra Naval. "Allí estuve como cuatro semanas, me sacaban todas las noches para interrogarme, me golpeaban los oidos con las manos, me ponian corriente en la lengua, en la vagina. Nos sacaban para divertirse con nosotros, para abusar sexualmente. Fueron violaciones masivas"

"Cuando ya me encontraba en la cárcel, hice una seria infección, con vómitos y fiebres.Era gonorrea, y era imposible saber cómo y donde la había contraido ¿en la Esmeralda, en el Lebu, en la Academia? Lo unico claro es que quedé con el endometrio total y absolutamente destruido".


Testimonio de víctima torturada a bordo de la Esmeralda. Este testimonio fue recogido por Amnistia Internacional, organismo que mantiene el nombre de la víctima en reserva:

Fue detenido en la noche del 12 de septiembre de 1973. Le llevaron al buque-escuela Esmeralda donde, sin haberle preguntado nada, le golpearon brutalmente estando con las manos atadas tras la espalda, junto con otros tres hombre cuyos nombres nunca supo. Los golpearon en todo el cuerpo pero principalmente en el torso y en los pies. En esa ocasión lo golpearon con puños, fusiles, palos, puntapiés etc.. Este trato (no le hacían pregunta alguna) se repitió cuatro veces durante la noche que estuvieron allí. Calcula que cada golpiza duraba como 15 ó 20 minutos. Esto ocurrió en la noche del 12 y madrugada del 13 de septiembre de 1973.


Rosa Huerta. Testimonio publicado por Punto Final, noviembre de 1999:

"Un día empecé a menstruar. No tenia, ni yo ni ninguna mujer, cómo cubrir esa menstruación. Y en algún momento alguien me pasó un poco de algodón. Y me hacen entrar en un baño donde estaban las duchas del mismo camarote de la Esmeralda, me empujan hacia adentro. Ellos estaban pegados en todas las paredes, yo conté ocho infantes de marina, algunos encapuchados y otros con las caras pintadas de negro. Me dicen que me desnude. Yo empecé a desnudarme y me dejé puesta mi parte de abajo, porque tenía puesto el apósito de la menstruación. Entonces, cuando me obligaron incluso a sacarme el calzón yo dije que no podia, porque estaba indispuesta. Me obligaron a hacerlo y ahí ya viene toda la rebeldía femenina, la rebeldía del luchador, por mucho que nos quisieran hacer sentir como animales llegaba el momento en que la dignidad del ser humano se rebelaba contra todo eso. Y fue tal mi ira, mi indignación, que me saqué los calzones, tomé el apósito con sangre y se lo puse en el rostro al teniente que estaba dirigiendo el grupo. Luego de eso, todavía desnuda, por orden del teniente, dos infantes de marina por detrás, me tomaron los glúteos y se agacharon para mirar por el ano."


Sergio Vuskovic, Alcalde de Valparaíso, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos:

"Siete de nosotros somos de Valparaíso. Los siete fuimos torturados en el buque Esmeralda durante nueve días. Quiero explicar una de las torturas que me aplicaron: me dejaron en calzoncillos y esposaron las manos detrás de la espalda. Había un poste y me ataron a él. Me aplicaron descargas eléctricas en el pene, los testículos, el pecho y la espalda. También los oficiales que me estaban interrogando me golpearon como 50 veces en esta parte con sus puños..También quiero decirles que estuve tres días y medio en el camarote del capellán. Allí no me dejabam dormir. No pude dormir durante seis días, porque me despertaban cada diez minutos, día y noche, golpeando la puerta para que no pudiera dormir. También me hicieron lo siguiente: cuando me llevaron a interrogar, me vendaron los ojos, y el guardia que me acompañaba me puso el cañon de la pistola en la nuca, y me preguntó: "¿Sabes nadar?" Yo contesté: "Algo"". "Qué bueno, porque te vamos a arrojar por la borda"Podíamos oír como torturaban a los otros allí mismo en donde estábamos. Y todo esto se lo hacían tanto a hombres como a mujeres, en el buque-escuela de la Armada chilena".


Luis Vega, abogado del Ministerio del Interior, detenido el 11 de septiembre de 1973. Declaración jurada:

Entraron a los muelles del puerto a las 21.20, y los policías los entregaron al comandante de la Esmeralda, quien como los demás oficiales, estaba en posición de firme en la cubierta superior de la Esmeralda, perteneciente a la Armada Nacional..Un guardiamarina sin decir palabra le propinó un golpe en el cuello con la culata de su fusil. En seguida le propinó otro en el riñón derecho. De allí en adelante , a punta de patadas y golpes y entre las injurias más viles que se pueden imaginar, los hicieron entrar en el dormitorio de los guardiamarinas.Luego, ya desnudo, lo colocaron ante un chorro de agua de mar a alta presión durante cinco o más minutos. A patadas lo sacaron de allí y lo derribaron nuevamente al suelo. Le ataron las manos detrás de la espalda con los dedos amarrados por separado. Atado de esta manera lo colocaron nuevamente frente a un fuerte chorro de agua de mar. La presión le produjo un dolor insoportable en cabeza, oídos, ojos y pulmones. Utilizando lanzas hechas con palos que remataban en puntos de acero los forzaban a aguijonazos a mantenerse frente al chorro de agua a presión fortísima.

Todos estaban desnudos. En cierto momento eran, según su cuenta, 40 hombres y 72 mujeres. El trato dado por estos marinos a las mujeres era ultrajante. Les oprimían los pechos, caderas y muslos. Se oían los gritos de las mujeres y jóvenes protestando contra estos ultrajes.Le mostraron ..un ingeniero, casi desnudo, con la espalda lacerada por los golpes que le habían producidos al verse arrojado contra unos postes de acero a consecuencia de las descargas eléctricas. Tenía sal en las heridas, sal del mar. Lo obligaron (al denunciante) a estar encima de su cuerpo y oprimir la sal en las heridas con la planta de los pies.

El sábado 15 la mayoría de los hombres..fueron llevados al buque de la Marina Mercante Maipo. Regresaron a bordo de la EsmeraldaTuvieron que caminar encima de cientos de cuerpos de hombres y mujeres tendidos de bruces en el muelle. Algunos estaban arrodillados con las manos detrás de la nuca, otros yacían sobre el muelle en grupos de cinco. A veces la pila de cuerpos era de cinco capas, lo cual hacía sufrir en extremo a las personas que estaban en la capa inferior. En la cubierta principal de la Esmeralda.había por todas partes filas de hombres amontonados que pedían agua, lloraban, se quejaban de estar cansados, hambrientos, doloridos.

Al día siguiente lo llevaron al puente de mando..En cuanto llegó le dio golpes en los riñones y patadas de kárate en los muslos, el estómago y los brazos. Luego se paró en el arco de los pies del denunciante y le aplicó la tortura del "teléfono". Lo esposó luego a un poste de acero y le administró descargas eléctricas en las tapaduras de la dentaduras. Esto produce un dolor insoportable. El 19 de septiembre lo volvieron a llevar al puente de mando. En cuanto llegó le preguntaron: "¿Puedes oler la caca? Un camarada tuyo acaba de cagarse a consecuencia de las descargas eléctricas".



Informe CODEPU, Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo, diciembre del 2002:

Este informe contiene testimonios de víctimas de malos tratos y torturas en la Esmeralda. Además de algunos de los mencionados más arriba, los nombress citados incluyen los siguientes: Mónica Moreno, Claudina Moreno, Ximena Azúa Ríos, Maximiliano Marholz, Ariel Tacchi, Walter Pinto, Leopoldo Zuljovic, Andrés Sepúlveda.


Impunidad


Ni un sólo de los crímenes perpetrados en la Esmeralda ha sido castigado. Ninguno de los responsables por esos crímenes ha sido inculpado.

El Informe de la Comisión Rettig (Comisión de Verdad y Reconciliación), editado en 1991, no identificó los criminales responsables de las violaciones de los derechos humanos que se describieron en el mismo. Pero los archivos de la Comisión sobre lo que se basaba el informe sí contienen los nombres de muchos de aquellos criminales. Por ley, tal información, custodiada en un centro oficial, debe faciltarse cuando así lo requiere un juez. Sin embargo, hay al menos un caso - el del Padre Miguel Woodward - en que una petición sobre un testimonio relevante que se creía estar dentro de los archivos se encontró inicialmente con un desmentido de que existiese, para luego ser admitido su existencia tras la presentación por los familiares de pruebas tajantes conseguidas de otra fuente

Recientemente, además, tras algunas presiones diplomáticas, se ha revelado que la custodia de los archivos dentro del Ministerio es su Oficina Judicial, no el Programa de Derechos Humanos, a lo cual la judicatura ha dirigido sus oficios hasta ahora - sin éxito en al menos algunos casos. En todo caso, hay indicaciones muy firmes de que la copia original de los archivos ha sufrido daños y pérdidas por razones que, según fuentes fidedignas, pueden incluir negligencia, manipulación extra-judicial o lo que algunos responsables del Ministerio de Interior describen como una "reclasificación" de material.

La Armada no ha facilitado a los familiares o a la judicatura prueba alguna sobre los crímenes perpetrados en la Esmeralda. Ni siquiera ha identificado los miembros de los Servicios de Inteligencia Naval que estaban a bordo de la Esmeralda, de entre los cuales fueron reclutados los torturadores según el Informe Rettig. Además, las acusaciones de tortura en la Esmeralda han sido rechazadas por sucesivos Comandantes en Jefe de la Armada, a pesar de las conclusiones de la Comisión Rettig y a pesar de que el régimen militar en su día admitió que la Esmeralda se había utilizado como cárcel, reconociéndolo en una comunicación a la Comisión Internacional de la Cruz Roja, con referencia a un consejo de guerra - Rol. 57-74ª.

Entre las declaraciones relevantes que han hecho los Commandantes en Jefe de la Armada a este respecto desde la restauración de la democracia constan las siguientes:

Almirante Jorge Martínez Busch (actualmente Senador) en una entrevista de televisión con Patricia Pollizer, el 17 de diciembre de 1990:

Pregunta: "¿Si se comprobara que funcionarios de la Armada participaron en hechos de torturas, Ud. estaría para sacar a esas personas de la Institución si aun permanecen en ella?

Respuesta: "Señora, rechazo el termino "hechos de tortura" derechamente. Podrían haber excesos productos del momento, así que su expresión, y le ruego que me excuse, no corresponde a una realidad...."

Almirante Jorge Arancibia (actualmente Senador) artículo en Punto Final de diciembre de 1999: "Jamás se torturó".

Almirante Miguel Angel Vergara (actual Commandante en Jefe), entrevista en pagina web de la Armada en septiembre 2002:

Pregunta: "¿La Armada da cuenta que cooperó con todo lo possible en la mesa del diálogo, porque ahora han surgido informaciones que no fue tan así por parte de las Fuerzas Armadas?"

Respuesta: "La Armada por lo menos ha contribuido en todo lo que la justicia le ha solicitado."


Durante el mismo periodo los sucesivos jefes de gobierno de este país democrático, Presidente Patricio Aylwin, Presidente Eduardo Frei y Presidente Ricardo Lagos, no han considerado oportuno requerir de los Comandantes en Jefe de la Armada que rectifiquen sus declaraciones sobre las conclusiones de una Comisión creado por el propio gobierno chileno.

Al contrario, hasta el día de hoy, los sucesivos Presidentes han despidido a la Esmeralda en sus cruceros alabando a la Armada, a la propia "Dama Blanca"y los valores que representa. El Presidente Lagos, deseándola "muchos éxitos, buena mar y viento" habló de los cadetes a bordo de la Esmeralda como "embajadores de todos los chilenos" mientras que el Presidente Frei dijo de la Esmeralda que se había transformado en "un vehículo para las relaciones públicas y un embajador permanente en otros países". Durante su presidencia, Patricio Aylwin, haciendo referencia a la violación de derechos humanos, habló de "justicia en la medida de lo posible".

Un ejemplo bien documentado de los obstáculos oficiales a la búsqueda de la justicia lo constituye el caso del Padre Miguel Woodward, sacerdote católico de doble nacionalidad - chilena y británica. Una de sus hermanas, Patricia Woodward Bennetts, presentó una querella a las cortes de Valparaíso en enero de 2002 tras recibir la garantía del gobierno chileno, por medio del gobierno británico, que asegurarían que los procedimientos judiciales pudieran funcionar sin interferencias. Los cargos incluían genocidio (por razones religiosas), terrorismo de estado, secuestro, tortura y asesinato. Al llevar el caso adelante, sin embargo, quedó claro que los procesos judiciales estaban bajo amenaza por el propio gobierno chileno, entre otros.

Igualmente, antes de la presentación de la querella, el abogado que representa a Patricia, Sergio Concha, fue engañado por el Programa de Derechos Humanos (PDH). Le dieron a entender que los archivos de la Comisión Rettig estaban bajo su custodia, que los habían consultado y que no contenían un testimonio clave - el del Capitán Carlos Fanta (ver arriba) - cuya entrega, en su caso, pudiera haberse solicitada por parte de un juez. Por fin, el PDH, frente a pruebas contundentes provenientes de otra fuente que evidenciaban lo contrario, admitió que habían informado mal a Sergio Concha. Desde entonces, uno de los hijos del Capitán Fanta, Jorge, también ha confirmado que su padre testificó ante la Comisión Rettig.

A pesar de este incidente, el PDH siguió insistiendo que los archivos Rettig no contenían información adicional alguna sobre el caso de Miguel, llegando a enseñar a Sergio Concha unas pocas hojas dentro de una carpeta. A este respeto, el PDH recibió el total respaldo del Director del Departamento de Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores quien, además, reiteró que el PDH era el depositario de los archivos de la Comisión Rettig.

Poco después, Patricia recibió información adicional y preocupante, desde dos fuentes distintas e igualmente irreprochables. Se enteró de que faltaban documentos de los archivos Rettig (presuntamente bajo la custodia del PDH) y que se había hecho una copia de los archivos originales que estaban en manos de una Corporación privada, depositaria de los documentos presidenciales del ex-Presidente Patricio Aylwin. Dicha Corporación había hecho saber que su copia del archivo contenía nada menos que 130 páginas de testimonios sobre la muerte de Miguel.

Dicha Corporación ya se había negado a cumplir con los requerimientos judiciales de dos jueces, que investigaban otros casos, remitiéndolos al Ministerio del Interior - el mismo Ministerio bajo cuya custodia el material dentro de los archivos originales se había dañado o extraviado. La juez responsable de investigar el caso de Miguel Woodward, avisada de la existencia de los archivos completos, hizo un requerimiento judicial a la Corporación hace poco. De inmediato recibió una respuesta rechazándolo y remitiéndolo al Ministerio del Interior.

En todo caso, durante un contacto personal con Patricia, en agosto del 2002, la juez le había dicho abiertamente que apenas tenia tiempo disponible para investigar la muerte de Miguel. Desde entonces, el Tribunal Supremo, a quien se había acudido para que la aliviase su carga de trabajo, por el contrario lo ha incrementado, al serle transferida la responsabilidad de todos los casos de derechos humanos de la V Región.

Otra fuente potencial de pruebas sobre la muerte de Miguel Woodward la constituye la jerarquía de la iglesia católica. Sin embargo, tal como se reveló en un artículo que salió en Punto Final del 6 de diciembre del 2002, al cual no ha habido contestación alguna, el Obispado de Valparaíso fue cómplice de las autoridades navales en el encubrimiento de las circunstancias de la muerte de Miguel. Más recientemente el actual Obispo, Gonzalo Duarte (ex Vicario General castrense), negó que tenía en sus manos testimonios que algunos sacerdotes de su diócesis aseguraban haberle entregado.

Existe, además, un ejemplo particularmente destacable de intentos más amplios de buscar justicia que han sido frustrados por actividades, o la inactividad, del gobierno chileno. Se trata de la Comisión Ética contra la Tortura (CECT). Tras dos entrevistas con el propio Presidente Ricardo Lagos, en 2001 y 2002, se realizaron una serie de reuniones de trabajo con un alto responsable del Ministerio del Interior, D. Jorge Correa, y el Director del PDH, D. Luciano Fouilloux. Como resultado de las mismas, el Sr. Fouilloux (actualmente dimitido) propuso en enero de 2003 la creación de una Comisión para la Investigación de la Tortura en Chile. Sin embargo, en abril 2003 su sucesora, doña. Raquel Mejías, informó a la CECT que, finalmente, el PDH no podría ocuparse de las tareas necesarias --de cuantificación y calificación de casos de torturas-- dado sus otros compromisos. Mas recientemente, el Ministro del Interior - de quien depende el PDH - ha vuelto a prometer a la CECT su apoyo para estos proyectos.

El grado de confianza que se puede depositar en las promesas del Ministro del Interior, José Miguel Insulza, puede medirse por sus palabras cuando, hace pocos años, al comentar alegaciones de tortura (contra un General de las Fuerzas Aéreas en activo), dijo: "Por Dios ¿alguien cree que efectivamente puede lograr justicia una persona que fue golpeada brutalmente hace 27 años?".

Por lo tanto, en el Chile de hoy, un ministro que se permite hablar de un tema así con petulancia, se une a una institución armada que orgullosamente pasea por el mundo un antiguo centro de tortura, acompañados por otros aliados suyos --entre ellos una jerarquía eclesiástica encubridora y un Tribunal Supremo con pasado colaboracionista-- constituyen un fuerte respaldo para la impunidad.


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Pagina puesta al dia / Updated 15 March 2006     -       Webmaster