El buque "Esmeralda", símbolo de la impunidad criminal en Chile

 The "Esmeralda" ship, a symbol of criminal impunity in Chile

Carta de Patricia Woodward al Secretario General del Consejo de Europa

15 de mayo del 2003

Sr. D. Walter Schwimmer
Secretario General
Consejo de Europa
67075 Strasbourg Cedex
FRANCIA

Estimado Sr. Schwimmer:

Quisiera dirigir su atención a las decisiones de cuatro de sus países miembros, autorizando la visita a sus puertos durante el verano próximo de la Esmeralda - buque escuela que fue escena de asesinato y tortura sistemática por agentes del Estado chileno tras el golpe militar chileno en septiembre de 1973. Entre las victimas estaba mi hermano, Michael Woodward, sacerdote con doble nacionalidad - británico y chileno - que fue torturado y asesinado en la Esmeralda

Considero la autorización de la visita de la Esmeralda por esos cuatro estados miembros una afrenta a la memoria de los que sufrieron en ese barco. Creo que las decisiones que han tomado, de permitir la visita de la Armada chilena a sus territorios, son degradantes tanto para las victimas de la Esmeralda como para sus familiares. Como tal, constituye una contravención del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales cuyo Artículo 3 señala que:

"Nadie podrá ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes"

Creo, además, que el derecho a protección contra tal tratamiento será vulnerado si se permite la realización de la visita del buque.

Los cuatro países que serán visitados por la Esmeralda son Francia, Alemania, España y el Reino Unido. Se han anulado visitas a otros dos países, Suecia y Holanda, tras las protestadas despertadas al respecto. Entiendo que en cada caso el gobierno chileno pidió formalmente autorización para la visita, dándole así un carácter oficial. Llama la atención que algunos de estos países han anunciado que presentarán ofertas dentro de los próximos meses para la construcción de tres fragatas para la Armada chilena.

Los crímenes perpetrados en el buque escuela Esmeralda fueron reconocidos por la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Comisión Rettig) en 1991 en los siguientes términos:

"En el caso del Buque Escuela Esmeralda las investigaciones practicadas por esta Comisión permitieron comprobar que una unidad especializada de la Armada se instaló en su interior con el objeto de interrogar los detenidos que se encontraban en la misma nave y a los que eran traídos de otros recintos de reclusión de la Armada. Esos interrogatorios, por regla general, incluían torturas y malos tratos."

Las conclusiones de la Comisión fueron formalmente aceptadas por el entonces Presidente de la República Patricio Aylwin. Sin embargo, sucesivos Comandantes en Jefe de la Armada han negado estas conclusiones. Los gobiernos democráticos a quienes debían, y deben, obediencia, no les han requerido ninguna rectificación de sus declaraciones y no han tomado ninguna medida con el fin de investigar y llevar a juicio tales crímenes - desafiando su obligación en ese sentido de cumplir con el Artículo 84 del Código de Procedimiento Penal de Chile.

Además, el gobierno chileno no ha cumplido con sus obligaciones ante el Convenio Inter-americano de Derechos Civiles y Políticos, el Convenio de Naciones Unidas contra la Tortura y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Todos ellos requieren la realización de investigaciones expeditas y efectivas pero, al cabo de 30 años, los responsables de estas atrocidades siguen sin identificar e impunes.

El gobierno chileno informó al gobierno británico que la investigación de las violaciones a los derechos humanos es una asunto que los tribunales de justicia deben resolver y que el papel del gobierno es de asegurar que los tribunales tengan el grado de libertad y de independencia que necesitan para garantizar su funcionamiento de forma debida. Por lo tanto, de buena fe, presenté en las Cortes de Valparaíso una querella referente a la muerte de mi hermano por genocidio (por motivos religiosos), terrorismo de estado, secuestro, tortura y asesinato.

Tras más de un año, sin embargo, existen pruebas concluyentes, adjuntas, que el propio gobierno ha obstruido el funcionamiento debido de la justicia. La agencia oficial de derechos humanos de Chile ha engañado a mi abogado con relación a la disponibilidad de ciertas pruebas y ha ocultado el hecho de que los archivos de la Comisión Rettig han sufrido pérdidas o daños como resultado de negligencia o de una manipulación extra-judicial. Además, el gobierno no se ha asegurado que la jueza investigadora tenga los recursos necesarios para cumplir con sus responsabilidades.

Con relación a los desmentidos de las autoridades navales, la connivencia del gobierno chileno en los mismos constituye contumacia de las investigaciones que se llevan a cabo actualmente, con relación a la muerte de mi hermano, por parte de la Ministro del Fuero Gabriela Corti en Chile (Auto 1 891-01). Además, van en contra de los objetivos del Sumario 19/97 iniciado por el juez Baltasar Garzón en España, con el apoyo unánime del Pleno de la Sala Quinta de la Audiencia Nacional, del cual el caso de mi hermano hace parte.

Al autorizar la visita de la Esmeralda, el gobierno británico expresó su deseo de que las autoridades chilenas mostrasen sensibilidad ante los sentimientos de los familiares de las víctimas. No es probable que este deseo se cumpla. El buque ya ha zarpado de Chile y en los primeros puertos de América Latina donde ha calado, sus oficiales se han mostrado desdeñosos de los manifestantes que han protestado su presencia y han negado que se torturó a bordo del buque. Sigue, por lo tanto, la trayectoria de sus cruceros anteriores tal como aquel que lo llevó a Canada en el año 2000 donde el Capitán de la Esmeralda me llamó mentirosa en la prensa nacional y el embajador de Chile se negó a reconocer las conclusiones del Informe Rettig.

Por estos motivos le ruego que trate el asunto con los gobiernos de Francia, Alemania, España y Reino Unido. Pido, además, que considere la posibilidad de formular recomendaciones en el sentido de que las decisiones tomadas que autorizaron tales visitas sean consideradas como tratamiento degradante, tal como se define en el Artículo 3 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, en lo referente a los familiares de las victimas y de las propias victimas que ahora residen en esos países y, además de recomendar que cada uno de dichos países debería reconsiderar su política a este respeto y rescindir su autorización para la visita.

Le saluda atentamente,



Patricia Woodward Bennetts




Anexo: "La Esmeralda - Crimen e Impunidad"

Copia:

Sr. D. Alvaro Gil-Robles
Commisionado de Derechos Humanos
Consejo de Europa




 

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