El buque-escuela Esmeralda, centro de detención
y tortura
Amnistía Internacional
Documento Público
Miembros de la Agrupación Nacional de ex Presos Políticos de Chile arrojan
flores al mar durante un acto de protesta contra la visita del Esmeralda al puerto de Ruán, Francia, en junio de 2003, en recuerdo de las personas
torturadas a bordo del buque.

Información general
Tras el golpe militar perpetrado el 11 de septiembre de 1973, la junta militar
que se hizo con el poder se embarcó inmediatamente en un programa de represión
sistemática y en gran escala, asumiendo el control absoluto de los recursos del
Estado y valiéndose de ellos para cometer violaciones de derechos humanos. A lo
largo de varios años se aprobaron más de 3.500 decretos leyes y cuatro «leyes
orgánicas constitucionales» en virtud de los cuales quedaron suspendidas las
garantías constitucionales. El Congreso Nacional fue disuelto y se declaró el
estado de sitio en todo el país. Durante el periodo en que estuvo vigente,
cientos de personas fueron detenidas y otras muchas ejecutadas, se implantó una
política estatal de «desapariciones» y se empleó la tortura de forma
sistemática.
Una vez restaurado el gobierno civil en 1990 se crearon dos organismos, en
distintos momentos, con el cometido de recabar información para esclarecer la
verdad sobre las «desapariciones», ejecuciones extrajudiciales y muertes por
tortura a manos de agentes del Estado. Durante el gobierno del presidente
Patricio Aylwin se creó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación,
conocida como «Comisión Rettig», que publicó su informe en marzo de 1991. En
1992 se creó la sucesora de la Comisión Rettig, la Corporación Nacional de
Reparación y Reconciliación , que publicó su informe final al término de su
mandato en 1996. De acuerdo con las conclusiones de ambos informes, se
documentaron oficialmente 3.197 casos de víctimas de «desaparición», ejecución
extrajudicial y muerte como consecuencia de torturas. Esta cifra no incluía
casos de sobrevivientes a las torturas padecidas
El informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación de Chile, conocido
como «Informe Rettig», publicado en marzo de 1991, nombra una serie de buques
que la Armada chilena usó como centros de detención y tortura en la época en que
se produjo el golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet. El
informe menciona el buque escuela «Esmeralda» junto con el «Lebu» y el «Maipo»,
e indica que en el primero «una unidad especializada de la Armada se instaló en
su interior con el objeto de interrogar a los detenidos [...]. Esos
interrogatorios, por regla general, incluían torturas y malos tratos». (1)
En septiembre de 1999, cuando el almirante Jorge Patricio Arancibia Reyes, por
entonces comandante en jefe de la Armada, negó frente a las cámaras de
televisión chilenas que se hubieran usado buques o instalaciones de la Armada
como centros de tortura, dos ex presos, Antonio Leal —que en 1973 era diputado
del Partido por la Democracia— e Iván Aldoney Vargas, afirmaron públicamente que
a bordo del «Esmeralda» y de otros buques y dependencias de la Armada chilena se
había torturado a presos políticos. Durante una conferencia de prensa ofrecida
ese mismo mes, Antonio Leal describió el tipo de tortura que se infligía a bordo
del «Esmeralda». Dijo que se usaban picanas eléctricas, se aplicaban descargas
eléctricas de alto voltaje en los testículos de la víctima, se suspendía a la
víctima de los pies o se la sumergía en un cubo lleno de agua o de excremento.
(Santiago Times, 7 de septiembre de 1999).
No hay pruebas de que el buque haya sido usado como centro de torturas después
de 1973, pero el «Esmeralda» sigue siendo un símbolo de la atroz suerte corrida
por los presos políticos en la historia reciente de Chile y, en concreto, del
uso de la tortura por parte de los representantes del Estado chileno.
A lo largo de los años, en el curso de su trabajo sobre las graves violaciones
de derechos humanos cometidas en Chile durante el gobierno militar (de 1973 a
1990), Amnistía Internacional ha documentado y hecho públicos varios testimonios
de personas que fueron torturadas a bordo del buque «Esmeralda». (2)
El buque escuela «Esmeralda» de la Armada chilena es un bergantín-goleta de
cuatro palos que efectúa viajes anuales de formación naval durante los cuales
visita una serie de puertos de todo el mundo actuando como «embajador
itinerante» de Chile. De abril a octubre de 2003, durante su 48ª travesía, el
«Esmeralda» visitará puertos de Perú, Ecuador, Francia, Países Bajos, Suecia,
Alemania, Reino Unido, España, Brasil y Argentina, y regresará a Chile en
octubre de 2003.

Los viajes del Esmeralda
El buque «Esmeralda» ha realizado numerosos viajes alrededor del mundo, tanto
durante el periodo de gobierno militar como en los años transcurridos desde la
restauración del gobierno civil. En cada una de sus travesías, las Secciones de
AI en los países visitados han recibido peticiones de información de la prensa
nacional y de refugiados chilenos residentes en esos países y, en algunos casos,
han organizado actos de protesta contra la presencia del «Esmeralda». La
organización ha respaldado las manifestaciones de preocupación y rechazo de
familiares y víctimas de tortura contra la función desempeñada por el
«Esmeralda» como embajador de «buena voluntad» ante el mundo.
Durante los últimos años, el interés internacional sobre el buque y Chile en
general ha aumentado considerablemente a partir de la detención de Augusto
Pinochet y el procedimiento de extradición instituido en su contra en el Reino
Unido en 1998.
Itinerario del Esmeralda durante el año 2003
El «Esmeralda» zarpó en otro crucero de «buena voluntad» el 6 de abril de 2003 y
regresará a Chile el 12 de octubre de 2003. Inicialmente se anunció que
visitaría los siguientes países: Perú, Ecuador, Francia, Países Bajos, Suecia,
Alemania, Reino Unido, España, Brasil y Argentina, aunque posteriormente, como
se indica infra, se modificaron los planes.
El itinerario inicialmente previsto era el siguiente:
Zarpa el 6 de abril de Valparaíso, CHILE
16-19 de abril El Callao, PERÚ
24-27 de abril Guayaquil, ECUADOR
3-6 de mayo Rodman, PANAMÁ
9-13 de junio Ruán, FRANCIA
16-20 de junio Delfzijl, PAÍSES BAJOS
27 de junio – 1 de julio Estocolmo, SUECIA
4-8 de julio Lübeck, ALEMANIA
14-18 de julio Londres, REINO UNIDO
23-27 de julio El Ferrol, ESPAÑA
4-7 de agosto Tenerife (Canarias), ESPAÑA
2-5 de septiembre Río de Janeiro, BRASIL
15-18 de septiembre Buenos Aires, ARGENTINA
29 de septiembre - 1 de octubre Punta Arenas, CHILE
Regresa el 12 de octubre a Valparaíso, CHILE
No obstante, en mayo de 2003 se modificó el itinerario al haberse cancelado las
visitas previstas a Delfzijl (Holanda) y Estocolmo (Suecia). Según ha informado
la prensa, el ministro de Relaciones Exteriores chileno afirmó que el cambio de
itinerario se debía a «razones de Estado». El departamento de asuntos exteriores
de la Armada chilena ha anunciado que, en vez de hacer escala en Suecia y los
Países Bajos, el «Esmeralda» recalará en los puertos de Bremerhaven (Alemania) y
Dartmouth (Reino Unido). (Encontrarán más información en el siguiente sitio web:
http://www.chile-esmeralda.com) (3).

Manifestantes en el puerto de Bremerhaven (Alemania) en junio de 2003 (©
www.mapuche.nl)
Discursos presidenciales
El presidente Ricardo Lagos, dirigiéndose a la tripulación del «Esmeralda» antes
de que el buque zarpase de Valparaíso en el 2000, declaró que Chile no era una
isla, sino parte de un mundo que «cada día es más pequeño y más global. Todos
debemos aprender a vivir en este nuevo mundo, a aprovechar al máximo sus
ventajas, a navegar como ustedes en las aguas del progreso sin comprometer
nuestra identidad y los valores de nuestra patria». (Santiago Times, abril de
2000).
Ahora bien, el respeto de los derechos humanos y del derecho internacional forma
parte del progreso de la humanidad. El buque escuela «Esmeralda» no puede
erigirse en heraldo de tales valores cuando su abominable pasado reciente
degrada su historial . Hasta que no se esclarezcan plenamente las violaciones de
derechos humanos cometidas a bordo del «Esmeralda» y se ponga en manos de la
justicia a los responsables, tales aspiraciones continuarán insatisfechas.
En junio de 2000, Amnistía Internacional hizo pública información relativa a la
visita realizada por el «Esmeralda» a Estados Unidos, Canadá y Latinoamérica
(Índice AI: AMR 22/10/00/s). Por entonces, varias Secciones de la organización
hicieron campaña contra la práctica generalizada y sistemática de torturas
durante el gobierno militar chileno, utilizando los testimonios de personas
torturadas a bordo del «Esmeralda» y de sus familiares.
El 2 de abril de 2003, el presidente Ricardo Lagos pronunció un discurso de
despedida ante la tripulación del «Esmeralda», que se disponía a iniciar su 48ª
travesía, en el que señaló que el buque representaba a Chile, su historia y sus
tradiciones, y declaró: «Con ustedes zarpa […] un país orgulloso con lo que está
haciendo […] Llegarán con el orgullo de encarnar un país, que es una pequeña
estrella en el sur del mundo, que es respetado por su democracia y por sus
derechos humanos».(4)
Amnistía Internacional considera que los viajes del «Esmeralda» no contribuyen a
reforzar la imagen de Chile en tanto que nación admirada por su respeto de los
derechos humanos, sino que más bien la perjudican, y esto no cambiará hasta que
se esclarezcan plenamente las violaciones de derechos humanos que se cometieron
a bordo del buque, incluidas las torturas, y se procese a los responsables.
CASOS DE VICTIMAS DE TORTURA A BORDO DEL ESMERALDA
Este documento contiene testimonios de casos individuales de tortura. Uno de los
casos que Amnistía Internacional ha destacado es el del sacerdote católico
Michael Woodward, muerto, según informes, como consecuencia de las torturas de
que fue objeto a bordo del «Esmeralda» en 1973 (en el siguiente apartado se
incluye información pormenorizada al respecto). Su hermana, Patricia Bennetts,
que vive en España, ha venido haciendo campaña para que se investigue y
esclarezca la muerte del sacerdote. En enero de 2002 presentó una denuncia en
Chile contra Augusto Pinochet y varios oficiales de alta graduación de la Armada
chilena y miembros de la tripulación del «Esmeralda». Actualmente la causa está
siendo instruida por la ministra de fuero de Valparaíso. Según los informes, la
investigación ha sufrido graves demoras debido a la excesiva carga de trabajo
asignado a esta jueza.
1) Michael Woodward Uno de los casos de ciudadanos de doble nacionalidad
británica y chilena destacado durante el periodo en el que Augusto Pinochet
estuvo detenido en el Reino Unido fue el del sacerdote Michael Woodward, muerto
como consecuencia de torturas. Según el Informe Rettig, Michael Woodward fue
detenido por una patrulla naval en Valparaíso el 16 de septiembre de 1973. Seis
días después, el 22 de septiembre, murió en el Hospital Naval de Valparaíso como
consecuencia de las torturas que le habían infligido varios miembros de las
fuerzas de seguridad. El certificado de defunción expedido en el Hospital Naval
indicaba que había muerto el 22 de septiembre, en la calle, como consecuencia de
un paro cardiorrespiratorio.
La familia de Michael Woodward ha reconstruido los hechos con los datos
obtenidos a lo largo de los años. La información recogida demuestra que, tras su
detención, el sacerdote fue conducido al buque «Esmeralda», donde lo sometieron
a interrogatorio y lo torturaron, y que se envió al «Esmeralda» a un médico de a
bordo para que atendiera a «un sacerdote agonizante». Algunos informes indican
que falleció a bordo del buque » y que posteriormente trasladaron su cuerpo al
Hospital Naval.
Durante una entrevista ofrecida a la prensa británica (The Independent, 31 de
enero del 2000), la hermana de la víctima, Patricia Bennetts , refirió que el
capellán naval del hospital reconoció el cadáver de Michael Woodward, y que la
diócesis de Valparaíso intentó recuperarlo a fin de darle sepultura
adecuadamente, pero la Armada insistió en encargarse de la inhumación. Años
después, en 1986, Patricia Bennets visitó el cementerio de Playa Ancha y «vio en
el registro que Michael había sido enterrado en una fosa común».

Fotografía del sacerdote Michael
Woodward tomada en 1962.
2. Luis Vega Contreras (5), abogado chileno detenido el 11 de septiembre de
1973. Su testimonio, aportado desde Tel Aviv (Israel) el 22 de abril de 1976,
trata del periodo de diez días que permaneció recluido y fue torturado en el
buque «Esmeralda»:
A las 20:20 del 1 de septiembre de 1973 los funcionarios de la Policía [...]
llegaron a mi casa [...] acompañados por algunos oficiales y gran número de
tropas y detectives, todos armados de metralletas y en numerosos vehículos. Se
me ordenó acompañarlos llevando conmigo objetos de uso personal indispensables,
lo cual hice. Mi hogar fue registrado. Me pusieron en una camioneta [...] se
procedió a recoger a otras personas [...] Entramos a los muelles del puerto a
las 21:20 y [...] nos entregaron al comandante de la Esmeralda, quien, como los
demás oficiales, estaba en posición de firme en la cubierta superior de la
Esmeralda, perteneciente a la Armada Nacional y utilizado para fines de
entrenamiento. [...] En ese punto los hicieron detenerse frente al muelle en el
cual vieron a personas tendidas o bien arrodilladas con las manos tras la
cabeza. Un guardiamarina de aspecto nórdico [...] sin decir palabra le propinó
un golpe en el cuello con la culata de su fusil. En seguida le propinó otro en
el riñón derecho. De allí en adelante, a punta de patadas y golpes y entre las
injurias más viles que se puedan imaginar, los hicieron entrar en el dormitorio
de los guardiamarinas [...]. A empellones y empujones lo arrojaron al piso [...]
[A] algunos marinos con capuchas negras le hicieron una zancadilla y lo
derribaron nuevamente. Le colocaron el cañón del fusil en el cuello y un pie en
los hombros. [...] Le arrancaron la ropa desgarrándola y robaron todo lo que de
valor llevaba encima. [...] Luego, ya desnudo, lo colocaron ante un chorro de
agua de mar a alta presión [...]. A patadas lo sacaron de allí y derribaron
nuevamente al suelo. Le ataron las manos detrás de la espalda con los dedos
amarrados por separado. Atado de esta manera lo colocaron nuevamente frente a un
fuerte chorro de agua de mar. La presión le produjo un dolor insoportable [sic]
en cabeza, oídos, ojos y pulmones. Utilizando lanzas hechas con palos que
remataban en puntas de acero los forzaban a aguijonazos a mantenerse frente al
chorro de agua a presión fortísima.
Durante un período de 72 horas no les permitieron dormir, sometiéndolos a
intervalos periódicos al chorro de agua, a golpes y a un recuento de los
presentes cada 15 minutos. La primera noche hubo siete hombres y una mujer
[...]. Todos estaban desnudos. En cierto momento eran, según su cuenta, 40
hombres y 72 mujeres. El dormitorio común estaba dividido por una lona, pero las
mujeres estaban desnudas en sus literas.
El trato dado por estos marinos a las mujeres era ultrajante. Les oprimían los
pechos, caderas y muslos. Se oían los gritos de las mujeres y jóvenes
protestando contra estos ultrajes. [...] Todos [...] eran desnudados y colocados
frente al chorro de agua. Había un marino a quien apodaron «El Pájaro
Torturador» que golpeaba continuamente las puertas metálicas para impedir que
pudieran dormir. De todas formas dormir era imposible, ya que se oían
continuamente los gritos provenientes de las cámaras de tortura donde se
aplicaban descargas eléctricas, la tortura llamada del «teléfono» [forma de
tortura en la cual ambos oídos son golpeados simultáneamente con la palma de las
manos, lo cual produce un gran dolor y lesiona el tímpano] y otras salvajes
torturas.
El 13 de septiembre, aproximadamente a las 21:00 horas, lo llevaron al
alojamiento de los oficiales, situado en cubierta, en donde estaban reunidos
nueve miembros de los servicios combinados de inteligencia de las fuerzas
armadas y de la policía [...]. En el camino los individuos que actuaban como sus
guardias le dijeron que sería fusilado de inmediato por ser comunista y traidor
a la patria y a las Fuerzas Armadas. Le hicieron ponerse de pie ante una pared,
y lo tuvieron inmóvil durante un rato. Uno de ellos lo obligó a cerrar los ojos
y gritó «fuego». Pero no sucedió nada.
Era la madrugada del 20 de septiembre de 1973. El denunciante estaba acostado
con las manos tras de la nuca cuando, aproximadamente a las tres de la mañana,
le dijeron que se vistiera, afeitara, y tomara sus pertenencias. [...] Esa fue
la última vez que vio a la «Esmeralda». Hasta el 10 de septiembre había sido,
para él y para 10.000.000 de chilenos, la «Dama Blanca», el «Orgullo Nacional».
Representaba la democracia chilena, la hombría, la caballerosidad de los
oficiales y marinos chilenos. Hoy en día es una Cámara de Torturas, Cámara de
Azotes, Cárcel Flotante de Horror, Muerte y Temor para chilenos y chilenas. De
allí los llevaron a Quintero: al Grupo 10 de la Fuerza Aérea y en un avión a la
Isla Dawson.
3. Testimonio de una persona torturada a bordo del Esmeralda (Nombre omitido por
A.I.)
Fue detenido en la noche del 12 de septiembre de 1973. Desde el principio de su
detención comenzaron a golpearlo, generalmente mientras se veía obligado a
mantenerse en cuclillas y con las manos tras la nuca. Lo golpearon así en todo
el cuerpo con las culatas de los fusiles.
Lo llevaron al buque-escuela «Esmeralda» donde, sin haberle preguntado nada, lo
golpearon brutalmente estando con las manos atadas tras la espalda, junto con
otros tres hombres cuyo nombre jamás supo. Los golpearon en todo el cuerpo pero
principalmente en el torso y en los pies. En esa ocasión lo golpearon con puños,
fusiles, palos, puntapiés, etc. Este trato (no le hacían pregunta alguna) se
repitió cuatro veces durante la noche que estuvieron allí. Calcula que cada
golpiza duraba como 15 ó 20 minutos. Esto ocurrió en la noche del 12 y madrugada
del 13 de septiembre de 1973. Al día siguiente (el trece) lo llevaron al buque
mercante «Maipo».
4. Testimonio de Sergio Vuskovic Rojo (6):
Aquí hay un grupo de siete que somos de Valparaíso. Los siete fuimos torturados
en el buque «Esmeralda» durante nueve días. Yo le quiero explicar una de las
torturas que me hicieron a mí: me amarraron, con calzoncillo no más, me
amarraron atrás las manos con unas esposas. Aquí había un porte y allí me
amarraron. Me pusieron electricidad en el pelo, en los testículos, en el pecho y
en la espalda. Además, los oficiales que me interrogaban me deben haber dado en
esta parte unos 50 golpes a puño. Como todo esto se me puso negro, lo alcanzó a
ver la Cruz Roja cuando llegaron a [la isla] Dawson. [...] Me llamo Sergio
Vuscovic Rojo y, además, era el Alcalde de Valparaíso. [...] cuando se me sacaba
de los interrogatorios se me llevaba vendado, y el tipo que iba junto con uno le
ponía una pistola aquí en la nuca, y me decía: «sabés nadar?» Yo le decía: «Más
o menos». «Ah, bueno..., porque te vamos a tirar para abajo». Después estábamos
más o menos unas 20 a 30 personas, les digo personas porque había hombres y
mujeres, que estábamos nada más que con calzoncillos, sentíamos cómo se
torturaba allí mismo donde estábamos, a los demás, y todo esto a los hombres y a
las mujeres, en el buque escuela de la Armada de Chile. A los siete de
Valparaíso se nos torturaba de esa manera, se nos aplicaba corriente eléctrica,
por ejemplo. A mí me pusieron corriente aquí, en la sien [...].
Las fuerzas armadas y el gobierno
Como resultado de la Declaración firmada en junio del 2000 por miembros de la
Mesa de Diálogo chilena, las Fuerzas Armadas de Chile revelaron información
sobre 200 casos de víctimas de violaciones de derechos humanos. Esta información
se remitió el 5 de enero del 2001 al presidente de la República, Ricardo Lagos.
La lista contiene 180 nombres de víctimas que fueron detenidas en el periodo
comprendido entre 1973 y 1976, así como otras 20 víctimas no identificadas, y en
ella consta que la mayoría de las víctimas fueron arrojadas al mar o a ríos y
lagos de Chile. Hasta el momento, las investigaciones efectuadas sobre la
información facilitada por las fuerzas armadas no han satisfecho las
aspiraciones de las organizaciones pro derechos humanos, como la Agrupación de
Familiares de Detenidos-Desparecidos, de esclarecer la verdad de los hechos y
lograr que se haga justicia.
En diciembre de 2000, la Sección Canadiense de AI (de habla francesa) recibió
una carta del almirante Arancibia Reyes, comandante en jefe de la Armada
chilena, en la que éste señalaba, en relación con la función que cumple el
«Esmeralda»: «[...] Los chilenos estamos hoy haciendo, en conjunto, por alcanzar
un estado de paz y estabilidad que nos permita asumir los desafíos de desarrollo
y bienestar para miles de nuestros compatriotas, que por décadas han sufrido de
la pobreza y la miseria. En este sentido es un deber de este Almirante
expresarles que siente, al igual que Uds., la necesidad de lograr alcanzar los
acuerdos necesarios que permitan avanzar en la construcción de dicha
estabilidad. Estoy cierto que ello demanda, voluntad y sacrificio de todos, en
ese sentido hemos impulsado los acuerdos de la “Mesa de Diálogo” [...] Ello, por
cierto, no excluye las responsabilidades que, en materia de Derechos Humanos,
existan sobre personas comprometidas en situaciones que la justicia chilena
investiga [...]»
En febrero de 2001, el ministro del Interior, José Miguel Insulza, manifestó que
la proliferación de denuncias por violaciones de derechos humanos sería
perjudicial para la paz social del país, y por lo tanto, las investigaciones
deberían limitarse a los casos de «desaparecidos» y víctimas de ejecuciones
extrajudiciales. Estas manifestaciones del ministro disuadieron especialmente de
presentar denuncia a las personas que habían sobrevivido a las torturas. En
respuesta a estas declaraciones, Amnistía Internacional emitió un comunicado de
prensa (véase el Servicio de Noticias 30/01, AMR 22/006/2001/s, de 19 de febrero
de 2001) en el que expresaba su preocupación porque el derecho a la justicia de
los chilenos que habían sobrevivido a la tortura quedaría en peligro si la
acción que éstos habían emprendido no era respaldada por las autoridades.
Amnistía Internacional expuso asimismo lo siguiente: «El argumento de la unidad
nacional no puede usarse para justificar una postura que fomenta la impunidad y
contradice tanto la legislación chilena como las obligaciones internacionales de
Chile».
Según informes publicados en Chile en septiembre de 2002, una organización
secreta llamada Comando Conjunto se estaba reagrupando con el fin de
obstaculizar las investigaciones judiciales abiertas a partir de la información
suministrada por la Mesa de Diálogo. En octubre de 2002, tras investigarse el
asunto, el Tercer Juzgado del Crimen de Santiago ordenó el juicio del ex general
de la Fuerza Aérea Patricio Campos Montecinos y lo acusó de obstrucción a la
justicia. El ex general había sido designado por el comandante en jefe de la
Fuerza Aérea, Patricio Ríos, para recopilar la información s de que disponía la
Fuerza Aérea sobre casos de víctimas de desaparición. La resolución judicial
establecía que Patricio Campos Montecinos había retenido y destruido información
sobre cinco personas «desaparecidas» durante el gobierno militar, «beneficiando
a los responsables de estos delitos y perjudicando a la administración de
justicia».
Desde que la Asamblea General de la ONU adoptó la Declaración sobre la
Protección de Todas las Personas contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes en 1975, se ha reconocido expresamente que
todos los Estados deben investigar con prontitud e imparcialidad todas las
denuncias de tortura. Además, como Estado Parte en la Convención contra la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes y en el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Chile tiene la obligación legal
de realizar investigaciones con prontitud e imparcialidad.
El Estado chileno
La República de Chile ratificó en 1972 el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos (PIDCP); en 1990, la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, y en 1988 la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes, de la ONU, y la Convención Interamericana para
Prevenir y Sancionar la Tortura .
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señalaba expresamente en
su informe de octubre de 1996 sobre la situación de los derechos humanos en
Chile que el Estado tiene la obligación de investigar todas las violaciones
cometidas dentro de su jurisdicción, al objeto de identificar a los
responsables, imponerles un castigo adecuado y garantizar una reparación
adecuada para las víctimas.
Pancarta de la Agrupación Nacional de ex Presos Políticos de Chile, que
participó en las manifestaciones organizadas en el puerto de Ruán (Francia) en
junio de 2003.

Los sucesivos gobiernos civiles han adoptado iniciativas para abordar el grave
legado de violaciones de derechos humanos de Chile, entre otras la creación de
la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, la Corporación Nacional de
Reparación y Reconciliación y la Mesa de Diálogo, pero hasta la fecha no han
adoptado medida alguna en relación con el grave delito de torturas cometido de
forma generalizada y sistemática en el país durante los años de gobierno
militar.
Amnistía Internacional ha pedido al gobierno y a la Armada de Chile que
reconozcan las graves violaciones de derechos humanos cometidas a bordo del
«Esmeralda»; que realicen investigaciones independientes e imparciales sobre
todas las denuncias de tortura y demás violaciones de derechos humanos cometidas
en instalaciones y buques de la Armada durante el gobierno militar; que lleven
ante la justicia a los autores y que procuren una indemnización moral y material
a las víctimas y a sus familias.
La comunidad internacional
Nueva York (1986)
En junio de 1986, mientras el «Esmeralda» se hallaba en uno de sus cruceros por
el mundo, el Ayuntamiento de Nueva York y la Asamblea y el Senado de dicho
estado aprobaron sendas resoluciones para oponerse a la participación del buque
escuela «Esmeralda» de la Armada chilena en los actos previstos para el fin de
semana del 4 de julio, día en que Estados Unidos conmemora la firma de la
Declaración de Independencia, y solicitar que se retirara la invitación cursada
al buque. En su resolución (Resolución 436), el Ayuntamiento de Nueva York
señalaba: «existen pruebas contundentes de que el “Esmeralda” fue utilizado como
cámara de los horrores donde se infligían torturas indescriptibles». Ese mismo
mes, un senador del citado estado presentó una propuesta de resolución en la que
se afirmaba que «el “Esmeralda” es ese buque tristemente conocido por haber sido
utilizado como centro de tortura de presos políticos durante el tiempo en que el
general Pinochet detentó el poder en virtud de un golpe de Estado en Chile” y
que “los presos fueron sometidos a palizas, torturas, descargas eléctricas,
simulacros de ejecuciones, privación del sueño y abusos sexuales». Esta
resolución pedía además que se retirase la invitación cursada al «Esmeralda» y
establecía lo siguiente: “En vez de representar el orgullo de la nación chilena,
el “Esmeralda” evoca recuerdos de amigos muertos y familiares en paradero
desconocido, de detenciones a media noche y “desapariciones” misteriosas, de
reclusión en lugares secretos y represión de una nación democrática».
Durante este último crucero de instrucción que realiza el «Esmeralda», Amnistía
Internacional pide a los gobiernos de los Estados en los que el buque tiene
previsto hacer escala que manifiesten públicamente que su abominable pasado
reciente degrada el historial del buque y que, en tanto no se conozca toda la
verdad sobre las graves violaciones de derechos humanos cometidas a bordo y se
ponga a los responsables en manos de la justicia, el «Esmeralda» no será
recibido como «embajador itinerante» de Chile ante el mundo. En opinión de
Amnistía Internacional, su presencia constituye una afrenta para las víctimas de
graves violaciones de derechos humanos a bordo del buque y sus familiares.

«En el caso del Buque Escuela Esmeralda, las investigaciones practicadas por
esta Comisión permitieron comprobar que una unidad especializada de la Armada se
instaló en su interior con el objeto de interrogar a los detenidos que se
encontraban en la misma nave y a los que eran traídos desde otros recintos de
reclusión de la Armada. Esos interrogatorios, por regla general, incluían
torturas y malos tratos».
www.chile-esmeralda.com
no
es un sitio web
de Amnistía Internacional, pero contiene información actualizada y datos sobre
el buque y cuestiones de derechos humanos relacionadas.
Pasaje
referente al buque Esmeralda extraído del Informe sobre la Situación de los
Derechos Humanos en Chile (OEA/Ser.L/V/II.34, doc.21), de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (de la Organización de los Estados
Americanos), aprobado por la Comisión durante su reunión del 25 de octubre de
1974.