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"Había que hacer justicia con el nombre de Miguel Woodward"
Por Caterine Galaz
FUENTE: Primera Línea www.primeralinea.cl
FECHA: 8 de mayo del 2001
Justo cuando en Punta de Tralca la jerarquía eclesial realiza su encuentro
anual, en Santiago se lanzará el libro del sacerdote benedictino Edward Crouzet
llamado 'Sangre sobre la Esmeralda' que narra la historia del presbítero Miguel
Woodward, torturado y muerto en la dama blanca.
-¿Por qué se decidió a escribir este libro?
-En el año 1974 leí un artículo sobre Miguel Woodward en un periódico inglés, y
yo lo había conocido en el colegio donde estudiamos. Leí en el artículo que
había sido torturado y muerto en el buque Escuela Esmeralda. Entonces me dije
que algún día investigaría eso y tuve siempre esa ilusión de venir a América
Latina para averiguar lo que realmente había pasado. En 1990 vine a Chile y
conocí a mucha gente que había compartido con Miguel y escribí su historia.
-¿Con qué se encontró al llegar a Chile?
- Yo tenía mucho interés en saber cómo un alumno de un colegio inglés muy
burgués, donde estudiamos, llegó a terminar su vida muerto en un buque-cárcel en
el puerto de Valparaíso. Inmediatamente, apenas llegué a Chile, consideré que
había que hacer justicia con su nombre, al ver cómo lo quería la gente y la
leyenda negra que se había dicho sobre él para despreciarlo y parar justificar
su muerte. Consideré que había que hacer justicia sobre su persona y hacerlo
público.
-¿Qué le parece la actitud de la Iglesia respecto de este caso?
- Él estaba alejado completamente de la jerarquía de su diócesis, en Valparaíso.
Nunca tuvo relaciones muy cercanas con su obispo Emilio Tagle, que era una
persona buena pero de mentalidad estrecha. Tagle no comprendía la idea que la
Iglesia estuviera junto al pueblo. En el momento de su muerte, me parece que sí
hubo una falta de respeto y de deber de parte de la Iglesia.
Sé que fue suspendido y que la Iglesia tenía pretextos canónicos para no hacer
nada, pero creo que existía un deber de respeto y lealtad, sobre todo a un
sacerdote extranjero.
-¿Cree que la Iglesia Católica debió hacer algún gesto de reconocimiento frente
a los distintos sacerdotes muertos en la dictadura?
-Para mí las querellas no son un buen camino. Necesitamos que exista perdón y
amor, no sólo querellas. Pero es necesario que salga la verdad poco a poco. Creo
sí es necesario hacer un reconocimiento de lo que vendrá en el tiempo. Se
requiere mucho trabajo de conciencia porque ha sido un proceso difícil. Además
hay que considerar que en el clero católico hay de todo, existen capellanes
militares y también sacerdotes cercanos al pueblo. La Iglesia es un reflejo de
la sociedad chilena.
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