El buque de la vergüenza juega al escondite
por Germán F. Westphal
Sin atreverse a dar la cara, el buque-escuela Esmeralda de la muerte y la
tortura de la Armada de Chile, juega al escondite este año
2003. Por supuesto, esto es sólo
una metáfora pues quienes realmente lo hacen, son los altos mandos de la marina
chilena.
Efectivamente, según una circular de los "Cape Horners" de Chile, una cofradía
de (ex) marinos chilenos y otros asociados, el buque tenía inicialmente
programado visitar varios puertos en Francia, Bélgica, Holanda, Alemania,
Suecia, Inglaterra y España. El primer cambio de puertos europeos se produjo
cuando Bélgica fue eliminada del itinerario, lo que es entendible dado el amplio
mandato de jurisdicción universal que ejercen los tribunales belgas
respecto a crímenes de lesa humanidad, como los cometidos a bordo del
Esmeralda en 1973. Bajo estas circunstancias, el buque no podía dar la cara en
ningún puerto de ese país.
Luego, después de las fuertes protestas que el buque tuvo que enfrentar en Perú,
Ecuador y Panamá, se cancelaron las visitas a Suecia y Holanda en vista de las
protestas aún más contundentes de organizaciones de DD.HH. y de exiliados
chilenos que lo esperaban en dichos países. Para justificar las cancelaciones,
voceros del gobierno de turno las atribuyeron a "razones de Estado". La última
vez que usaron tal expresión fue cuando Pinochet, todavía Comandante en Jefe del
Ejército, decidió sacar sus tropas a la calle durante el gobierno de Eduardo
Frei el chico, con lo que logró que se retirara de los tribunales de justicia
los cargos por los "pinocheques" de su augusto hijo, lo que indica cuán
fuerte las protestas programadas en Suecia y Holanda deben haber tocado al
gobierno actual. Sin embargo, desmintiendo al gobierno de Ricardo Lagos, los
voceros de la Armada --siempre mintiendo y tratando de engañar-- hoy dicen que
las cancelaciones estaban programas desde antes que el buque zarpara de
Valparaíso (!)
Aunque las protestas en Perú, Ecuador y Panamá pudieron haber sido reducidas en
número de personas, fueron contundentes por su representatividad e influencia
local y gatillaron las cancelaciones de Suecia y Holanda. En Panamá, el buque
cruzó el canal literalmente con el bauprés en la popa.
Después de las cancelaciones de Suecia y Holanda, la Armada de Chile retiró las
fechas del itinerario que figuraban en el sitio digital del buque, dejando sólo
una indicación de meses y puertos. En estos días, ya ni siquiera aparece el
itinerario. Lo han eliminado totalmente. El objetivo es claro: tratar de jugar
al escondite respecto a las protestas que esperan al buque en Europa y América
del Sur, antes de su regreso a Chile. La vergüenza de la Armada de Chile es
extrema.
A su llegada a Francia, el Esmeralda hizo una "escala técnica" en Cherburgo
antes de llegar a Rouen. En Cherburgo, el buque fue recibido prácticamente a
escondidas, "entre gallos y medianoche", por Marcelo Schilling, el Embajador de Chile en París y ex
agente de "La Oficina" -organismo de soplonaje político adscrito a La Moneda
durante el gobierno de Patricio Aylwin.
De Cherburgo, partió a Rouen, donde el Embajador y ex agente del soplonaje
político chileno no tuvo el coraje de aparecerse con su propio currículo de
vergüenza, el cual se habría sumado al del buque. Esto habría sido como mucho.
Sin embargo, allí estaba Amnistía Internacional y varias organizaciones de
exiliados chilenos en Francia, Holanda y España, que --con la cabeza en alto, la
frente limpia y voces claras y contundentes-- expresaron su repudio a los
crímenes cometidos a bordo en 1973 y el manto de impunidad, mentiras, engaño y
desinformación con que la Armada de Chile pretende encubrir a los responsables.
200 personas --150, según la prensa oficiosa chilena-- participaron en la
manifestación.
Después de Francia le toca a Alemania, pero las fechas de la visita a Lübeck han
sido recientemente modificadas. La Esmeralda sigue jugando al ascondite. Sin
embargo, Aministía Internacional y demás organizaciones de DD.HH. y de exiliados
chilenos están preparados para recibirla sea el puerto que sea, el día y hora
que sea.
¡Ahí nos vemos, capitán! Aunque Ud. tampoco muestra la cara..., tal como hizo en
El Callao, Guayaquil, Rodman y Rouen. Créame que lo entiendo, capitán, pues la
vergüenza es tan grande como la cobardía moral que la acompaña. Puede seguir
jugando al escondite si quiere, pero en algún momento va a tener que dar la
cara, quiera o no quiera, le guste o no le guste, a menos que esté empecinado en
pasar a la historia como el más cobarde de todos los capitanes que nunca ha
tenido el Esmeralda. La decisión es suya. Por cierto todavía está por verse lo
que pasará en el Reino Unido y España, para lo cual es relevante la detención y
tortura del sacerdote chileno-británico Michael R. Woodward a bordo del buque en 1973.
Efectivamente, con fecha 22 de septiembre de 1973, el periódico La Estrella de
Valparaíso dio cuenta de la detención del padre Michael R. Woodward a bordo del
Esmeralda según información proporcionada a dicho medio de comunicación por
personal de la Armada de Chile.
El reportaje periodístico que lleva por título "En Busca de Armamentos -
Espectacular Operación en Cauces y Estación Barón", abunda en injurias y
calumnias contra el sacerdote, tal como era típico en todas las notas de prensa
de la época que se referían a algún ciudadano de izquierda de cierta relevancia
política o social. Sin embargo, lo importante del reportaje de La Estrella es
que demuestra que el padre Woodward estuvo de hecho detenido a bordo del
Esmeralda según información proporcionada por la misma Armada, la que en aquel
entonces tenía el control absoluto de todos los medios de comunicación de
Valparaíso.
El reportaje de La Estrella desmiente categóricamente a los mandos de la
Armada de Chile que hasta el día de hoy se niegan a reconocer cínicamente que su
buque insignia, el buque de la vergüenza, haya sido usado como centro de
detención y torturas en 1973.
El padre Woodward falleció a consecuencia de las torturas que sufrió a bordo del
Esmeralda cuando el 22 de septiembre de 1973 se le llevó al Hospital Naval de
Valparaíso por indicación de un médico de la misma Armada.
El caso del padre Woodward está debidamente acreditado en las investigaciones
del juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional de España, Sumario 19/97-J,
incoado en contra de Augusto Pinochet y otros por los delitos de genocidio y
terrorismo internacional desarrollados a través de múltiples asesinatos,
conspiraciones para el asesinato, secuestro, torturas y desapariciones.
El siguiente es el reportaje de La Estrella de Valparaíso:

La detención del sacerdote Michael R. Woodward a bordo de la Esmeralda