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Carta de los ex Presos Políticos chilenos en México al Presidente de Chile
10 de abril, 2004
Señor
Ricardo Lagos
Presidente de Chile
A vuestra Excelencia:
El Estado de Chile como miembro de la sociedad civilizada, adherente a los
principios de una comunidad internacional en la cual el respeto a los Derechos
Humanos es parte integral de los valores que la sustentan, tiene el deber de
cumplir los tratados internacionales y establecer el pleno imperio de la ley
ante los crímenes que se cometieron durante la dictadura militar de Pinochet.
En materias de DD.HH., el Estado chileno tiene una deuda histórica con las
víctimas del terrorismo de Estado. No se puede pretender construir una sociedad
ocultando la verdad y negando el derecho a la justicia: el gobierno tiene la
obligación moral con aquellos que fueron violentados en su dignidad humana
La presencia del buque-escuela de la armada de Chile en aguas mexicanas, el que
fuese centro de detención y tortura en 1973 y símbolo reciente de esta negación
de derechos por parte del Estado chileno que no ha establecido una voluntad
política para investigar los crímenes cometidos a bordo, nos llena de vergüenza
y de dolor como luchadores sociales y defensores del Derecho a la Vida.
Que este buque "de la muerte" surque los mares en ningún caso representa los
valores de una sociedad basada en el respeto a la dignidad humana. Mucho menos
puede ser un orgullo de nuestro país, como usted ha afirmado al despedir a la
tripulación, señalando que presenta las tradiciones y valores de nuestra patria.
Señor Lagos: ¿Acaso esos valores y tradiciones implican avalar las atroces
torturas a las que fueron sometidas mujeres y hombres a bordo de la "Esmeralda"?
¿Tendríamos que sentir orgullo de que entres esas víctimas, por citar un
doloroso testimonio que refleja toda la barbarie de los individuos con uniforme,
hubo una a la cual no se le respetó la intrínsica condición humana de un
sacerdote católico?
Como Ud. bien sabe, Michael Woodward, fue muerto como consecuencia de las
torturas recibidas. Lo llamamos a no equivocarse y pretender negar la verdad de
los hechos, pretender tender un manto de impunidad y hacer caso omiso a los
justos reclamos de justicia sobre los crímenes cometidos durante el gobierno de
facto en la aplicación sistemática del terrorismo de Estado.
Los ex presos políticos chilenos residentes en México le hacemos un llamado a su
conciencia y con el mayor respeto que nos merece su condición humana, le
exigimos como Presidente de todos los chilenos verdad y justicia en un doloroso
período de nuestra historia donde fueron violados los DD.HH y que mereció el
repudio de la comunidad internacional.
Hacemos nuestros los planteamientos de Amnistía Internacional para que el
gobierno y la Armada de Chile reconozcan las violaciones de Derechos Humanos
cometidas a bordo del buque escuela "Esmeralda" durante el régimen militar.
A la opinión pública señalamos nuestro repudio al arribo de este buque "de la
muerte" al puerto de Acapulco. Asimismo al señor Embajador de Chile en México
Fernando Molina, le manifestamos nuestro desagrado ante la recepción oficial a
bordo y la realización de una misa, que suponemos no será para pedir perdón por
el asesinato del sacerdote Michael Woodward y muchos menos para hacer un
reconocimiento a las violaciones de los Derechos Humanos que se cometieron a
bordo de la "Esmeralda".
Señor Ricardo Lagos, en la historia común que nos une a los pueblos de América
Latina esta presente en la memoria viva un lamentable y doloroso pasado de
régimenes dictatoriales que violentaron el derecho a la vida.
En este periodo post dictadura de los diferentes gobiernos, ha habido avances y
retrocesos en reconocer y asumir la responsabilidad histórica de las violaciones
a los Derechos Humanos. En Argentina Néstor Kirchner ha tenido la voluntad
política de asumir como Estadista el reconocimiento a las víctimas del
terrorismo de Estado. Destaca, por ejemplo, el traspaso del mayor centro de
tortura de la última dictadura Argentina a organizaciones de DD.HH con la
finalidad de convertirlo en un Museo de la Memoria a las víctimas de la
represión.
Es un claro ejemplo de que es posible reconstruir una sociedad de cara a la
verdad y en nada desmerece a las instituciones el reconocer los crímenes
cometidos.
Este hecho ha marcado un hito en materia de Derechos Humanos, al igual que las
anulaciones de las Leyes de Obediencia Debida y de Punto Final en Argentina.
Sólo se ha requerido tener una mínima voluntad política para comenzar a recorrer
el camino de verdad y justicia en Argentina, esa voluntad que los gobiernos de
la concertación, incluido el de vuestra excelencia, han carecido por completo.
Todo lo contrario, estamos a las puertas de otro intento de consagrar la
impunidad y decretar el olvido a la memoria histórica de las violaciones de los
Derechos Humanos, que están presentes -por ejemplo- en el buque "símbolo de los
valores con que la armada de Chile forma a sus futuros oficiales".
Quisiéramos ver en usted un gesto, en ningún caso austero y simbólico, hacia las
víctimas del terrorismo de Estado y que asumiera plenamente el cumplimiento de
los tratados internaciones firmados y ratificados por Chile en materia del
Derecho Humanitario.
En sus manos ha estado la oportunidad histórica de dar un paso hacia la anhelada
reconstrucción de una sociedad que sea capaz de mirar el futuro sin exclusión de
sus habitantes, pero ésta no puede ser sin verdad y justicia.
Atentamente a Ud.,
AGRUPACION DE EX PRESOS POLITICOS DE CHILE - CAPITULO MEXICO
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