El buque "Esmeralda", símbolo de la impunidad criminal en Chile

 The "Esmeralda" ship, a symbol of criminal impunity in Chile

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Chile: Hay que cumplir los compromisos


FUENTE: Amnistia Internacional -Servicio de Noticias 161/01, Indice: AMR 22/13/01/s
FECHA: 11 de septiembre del 2001

La visita que el presidente de Chile, Ricardo Lagos, realizará hoy (28 aniversario del golpe de Estado militar en su país) al Reino Unido debe servir para recordar a los gobiernos de ambos países las promesas realizadas anteriormente por el gobierno chileno respecto a que en Chile es posible otorgar justicia a las víctimas (incluidas las de ciudadanía británica) de los crímenes cometidos durante el régimen militar de Augusto Pinochet; esto es lo que ha declarado hoy Amnistía Internacional.

La organización de derechos humanos ha dicho: «Esta reunión brinda al gobierno del Reino Unido la oportunidad de pedir garantías de que el gobierno chileno cumplirá las expectativas legítimas de las víctimas de violaciones graves de derechos humanos y de sus familiares, que piden que se desvele la verdad y se haga justicia». Las violaciones de derechos humanos cometidas durante el gobierno militar de Augusto Pinochet constituyen crímenes contra la humanidad que incumben a la comunidad internacional.

Amnistía Internacional cree que tanto el Reino Unido como la comunidad internacional tienen la obligación de contribuir a que se ponga fin a los casos de tortura, «desaparición» y otras violaciones graves de derechos humanos. Además, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de ayudar a garantizar que las familias de las víctimas tienen el acceso a la verdad y la justicia que se les ha negado a pesar de sus 28 años de campaña.

Aunque, tras la detención de Augusto Pinochet en el Reino Unido en octubre de 1998 y su regreso a Chile en marzo del 2000, en Chile se han tomado decisiones judiciales importantes, los principales bastiones de la impunidad que ha obstaculizado la justicia y la verdad en el país siguen en pie.

Amnistía Internacional ha declarado: «Para conseguir que se haga realmente justicia y se desvele toda la verdad en Chile, el gobierno debe eliminar los obstáculos que han obstruido el camino durante los últimos 28 años». De entre estos obstáculos destaca la Ley de Amnistía (Decreto Ley Núm. 2191 de 1978), que debe ser declarada nula. También es preciso reducir la amplia jurisdicción otorgada a los tribunales militares y excluir de ella las violaciones de derechos humanos.

Amnistía Internacional pide asimismo que se protejan frente a la aplicación de la Ley de Amnistía o la intervención de los tribunales militares todas las investigaciones judiciales contra los responsables de las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante el gobierno militar de Augusto Pinochet (1973-1990). Los procedimientos judiciales deben llevarse a cabo de forma imparcial y transparente. Debe mantenerse la independencia del poder judicial y debe garantizarse que las decisiones judiciales están libres de toda injerencia política.

Las conclusiones combinadas de dos comisiones creadas tras el retorno al gobierno civil hablaban de más de 3.000 casos de «desaparición», ejecución extrajudicial y muertes a consecuencia de tortura. Esta cifra no incluía los miles de personas que sufrieron tortura durante el gobierno militar de Augusto Pinochet y sobrevivieron a su tormento.

Desde el regreso de Augusto Pinochet a Chile, la lucha contra la impunidad por crímenes contra la humanidad se ha centrado en este país. El gobierno chileno aún tiene que cumplir su compromiso de llevar la verdad y la justicia a Chile.

El aniversario que se celebra este año del golpe de Estado militar que llevó al poder al general Pinochet, con su enorme cantidad de crímenes, debe recordar al gobierno chileno su deber de cooperar plenamente para conseguir que en Chile imperen la verdad y la justicia y se haga realidad la reconciliación, ha declarado Amnistía Internacional.

Información general

Entre las víctimas de violaciones de derechos humanos cometidas durante el gobierno militar había ciudadanos británicos. Entre ellas se encontraban William Beausire, anglochileno que «desapareció» en noviembre de 1974 y cuyo paradero aún se desconoce, y el padre Michael Woodward, sacerdote católico que murió a consecuencia de la tortura en el buque «Esmeralda» en 1973.

El 9 de julio de 2001, alegando motivos de salud, la Sala Sexta de la Corte de Apelaciones de Santiago dictó un sobreseimiento temporal de los procedimientos judiciales entablados contra Augusto Pinochet por el caso de la «Caravana de la Muerte», una operación militar que tuvo lugar en octubre de 1973 y que se saldó con 75 víctimas de homicidio o «desaparición». Los tribunales han rechazado la mayoría de las acciones legales subsiguientes presentadas por los abogados que representan a los familiares de las víctimas y por el Consejo de Defensa del Estado. Sin embargo, la Corte Suprema ha admitido una acción legal, y se espera que anuncie su decisión en los próximos tres meses.

Uno de los obstáculos para llevar a Augusto Pinochet ante la justicia en Chile era su inmunidad como senador vitalicio. Esta inmunidad se anuló a raíz de los procedimientos judiciales iniciados por familiares de las víctimas de la «Caravana de la Muerte». Recientemente, un juez chileno denegó la petición de un juez argentino de que se detuviera a Augusto Pinochet en espera de una solicitud de extradición por violaciones de derechos humanos cometidas en Argentina y Chile, y justificó su negativa amparándose en la inmunidad de Augusto Pinochet como senador vitalicio. Según dijo, la anulación de la inmunidad se aplicaba únicamente al caso de la «Caravana de la Muerte».

En los tribunales chilenos hay pendientes más de 250 querellas contra Augusto Pinochet y otros ex miembros de las fuerzas armadas. Varios ex miembros de las fuerzas armadas se enfrentan también a procedimientos judiciales ante tribunales civiles, acusados de violaciones de derechos humanos cometidas en el pasado.

Los crímenes contra la humanidad cometidos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978 están protegidos por la Ley de Amnistía (Decreto Ley 2191 de 18 de abril de 1978) promulgada por Augusto Pinochet, entonces presidente de la República de Chile. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha declarado que la Ley de Amnistía chilena es incompatible con las obligaciones contraídas por el Estado de Chile en virtud del derecho internacional, y ha considerado que los efectos de esta ley formaban parte de una política general de violaciones de derechos humanos en Chile. (Véase Chile: Informe en derecho sobre la imcompatibilidad del Decreto Ley Nº 2191 de 1978 de Chile con el derecho internacional, Índice AI: AMR 22/002/2001/s, de enero de 2001).


 

Pagina puesta al dia / Updated 15 March 2006     -       Webmaster