El buque "Esmeralda", símbolo de la impunidad criminal en Chile

 The "Esmeralda" ship, a symbol of criminal impunity in Chile

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Michael Woodward

Presentan libro sobre sacerdote muerto por torturas en La Esmeralda

por Pascale Bonnefoy Miralles,El Mostrador

Ed. Chile-América - CESOC, 2000Woodward, de padre inglés y madre chilena, fue detenido por miembros de la Inteligencia Naval aproximadamente el 16 de septiembre de 1973 (las versiones difieren sobre la fecha) en su casa de la Población Progreso, en el Cerro Los Placeres de Valparaíso, donde encabezaba una comunidad religiosa. Fue llevado a un cuartel, y luego al buque Lebu y después La Esmeralda; en la época, ambos barcos eran utilizados por la Armada de Chile como lugares de detención de prisioneros políticos después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Murió a causa de las torturas seis días después.

Según informes de la Organización de Estados Americanos (OEA) y Amnistía Internacional, unas 110 personas pasaron por La Esmeralda (en la foto), pero sólo Woodward figura como muerto a causa de los interrogatorios realizados en ella, como consta en el Informe Rettig (pp. 294 y 453).

Cura obrero

"Este libro es muy importante para mí, porque no sabía todos los detalles de su vida. Yo siempre había investigado las circunstancias de la muerte de mi hermano, pero hoy me doy cuenta que su vida fue mucho más importante que su muerte", relató a El Mostrador Patricia Bennets, hermana del sacerdote y actualmente residente en Madrid.

Woodward nació en Chile pero cursó sus estudios en Inglaterra, graduándose de ingeniero civil en la década de los cincuenta. Sin embargo, tras titularse regresó a Chile para ingresar al seminario, ordenándose sacerdote diocesano en 1961. Ese año, su familia, que aún vivía en Chile, decidía mudarse a Europa. Miguel Woodward optó por permanecer en Valparaíso, "donde, con el paso del tiempo, se dio cuenta que quería trabajar con los pobres", contó su hermana.

El sacerdote se fue a vivir a una población del Cerro Los Placeres donde formó parte de una comunidad cristiana, y se puso a trabajar como tornero en Astilleros Las Habas, en el puerto. Como muchos sacerdotes en la época, simpatizó con el gobierno de Salvador Allende. Ingresó al partido MAPU y fue dirigente local de las JAP.

Tras el golpe militar, fue llamado a presentarse ante las nuevas autoridades militares en Valparaíso, pero no lo hizo de inmediato. Se ocultó en casas de varios amigos, "pero luego razonó que como no había hecho nada, no tenía por qué esconderse, y volvió a su casa, que compartía con algunos estudiantes", recuerda Patricia Bennets.

Muerte en La Esmeralda

Tras pasar por el buque Lebu, fue llevado a La Esmeralda, en ese entonces comandada por el Capitán de Navío (r) Jorge Sabugo Silva (en la foto). En el barco, fue golpeado incesantemente hasta reventar sus órganos. Cuando estaba moribundo a causa de las torturas, el médico a bordo llamó al capitán Carlos Fanta, entonces comandante del crucero Latorre y máxima autoridad naval de la zona, ya que el Almirante José Toribio Merino se encontraba en Santiago. Le dijo que "había un cura que estaba muy mal, que tenía una hora de vida", relata Patricia Bennets.

Fanta envió a La Esmeralda a su médico, Doctor Kenneth Gleiser, actualmente contraalmirante encargado de servicios sanitarios de la Armada. Según el libro Sangre sobre La Esmeralda, Gleiser revisó a Woodward a bordo de La Esmeralda, aunque otras versiones, incluyendo el Informe Rettig, afirman que fue bajado al molo de abrigo del puerto. Fue llevado al Hospital Naval, falleciendo en el trayecto. El 25 de septiembre, fue sepultado por la propia Armada en una fosa común del Cementerio de Playa Ancha.

Tras su muerte, se le envió a la familia del sacerdote el certificado de defunción, donde se anotaba la causa de muerte como paro cardíaco. "Con eso nos conformamos", recuerda Patricia Bennets. "Pero en 1975, vimos un artículo en un periódico inglés que hablaba de un sacerdote británico muerto por torturas en Chile, y ahí nos enteramos de la tortura. Eso fue mucho más horroroso que la noticia de su muerte, porque en tres años, no habíamos tenido idea de cómo había muerto realmente", cuenta.

Actualmente, Patricia Bennets y su abogado Sergio Concha preparan una querella criminal en contra del general Augusto Pinochet y los demás responsables de la muerte de su hermano. "Nunca ha habido una investigación al respecto. Ahora nos queda –además- la reparación de la persona de Miguel", acotó.

Pagina puesta al dia / Updated 15 March 2006     -       Webmaster